Espera rentable: estrategias que desafían las trampas del mercado

En el mundo de las inversiones, a menudo nos encontramos en el lugar correcto pero con la actitud equivocada. Esta situación define a muchos inversores novatos que, lamentablemente, inician su camino en la bolsa solo para enfrentarse a pérdidas significativas. La sabia reflexión de Charlie Munger, quien fué durante gran parte de su vida el socio inversor de Warren Buffett, sobre el mercado de valores encapsula esta realidad: El dinero grande no está en comprar y vender, sino en esperar. Esta frase nos invita a reflexionar sobre la importancia de la paciencia y la estrategia a largo plazo en nuestras decisiones financieras. Internalizar esta enseñanza puede marcar un punto de inflexión en la trayectoria de cualquier inversor, transformando las pérdidas en ganancias consistentes. Pero… ¿qué significa realmente “no comprar y vender”? ¿Todos los que adoptan una estrategia de “esperar” obtienen ganancias? ¿Cuáles son los activos financieros adecuados para transformar esa paciencia en dinero contante y sonante? En esta nota, exploraremos estas interrogante adentrándonos en el fascinante mundo de la inversión y descubriendo las claves para alcanzar el éxito de manera sostenida en los mercados financieros.

La ilusión de comprar en el punto más bajo y vender en el momento justo del máximo es una quimera que muchos inversores persiguen como si fuera la zanahoria al final de un palo. Esta fantasía se ve alimentada por influencers de redes sociales que exhiben resultados exitosos, aunque la veracidad de estos logros suele ser difícil de comprobar. Entre los habitués del mercado, circula una frase contundente: “El 95% de los traders pierde dinero”. Sin embargo, es probable que esta cifra sea conservadora y que la realidad sea aún más desalentadora para los que se aventuran en el mundo de la compra y venta de acciones. Investigaciones realizadas en Brasil y Taiwán han arrojado luz sobre la verdadera naturaleza del trading. Veamos algunos resultados reveladores de estos estudios: El 80% de los inversores que se dedican al trading intradiario abandonan la actividad en sus primeros dos años, y un alarmante 40% lo hace durante el primer mes. A los tres años, apenas queda un 13% de sobrevivientes, la mayoría con pérdidas acumuladas. Al llegar a los cinco años, solo persiste el 7% de los traders originales. Existen casos de traders con un historial de pérdidas de hasta 10 años que continúan operando y dilapidando buena parte de sus ingresos obtenidos de otras fuentes. Solo el 1% de los traders logra ganar dinero de manera consistente, gracias a estrategias meticulosamente elaboradas que hacen previsibles sus ingresos futuros. Es evidente que el trading es una de las actividades financieras más “marketineras”, pero menos redituables. A pesar de ello, cada vez más personas, especialmente millennials, se suman a esta práctica, sobre todo en el ámbito de los criptoactivos, buscando ingresos adicionales o incluso una forma de sustento. Pero entonces, si en la bolsa no se gana dinero comprando y vendiendo…¿qué es lo que debe hacerse para tener éxito? Según Charlie, esperar. Pero claro que si lo que estás esperando que aumente de valor fue adquirido luego de un análisis equivocado o asumiendo un riesgo innecesario, es muy probable que esa espera sea igualmente en vano. Veamos a continuación algunos consejos para entender de que hablaba el difunto Munger cuando se refería a la espera que trae el dinero grande.

La espera rentable

El dicho popular reza: “el que espera, desespera”. Y cuando esa espera está teñida de pérdidas no realizadas, puede convertirse en un cóctel perjudicial para cualquier inversor. Para aumentar las probabilidades de que esa espera sea fructífera en el mundo de las inversiones, el estudio previo antes de realizar la inversión es crucial. Este análisis determina la elección de los activos en los cuales invertir. Si nuestra espera se centra en acciones individuales o en un pequeño grupo de empresas, podríamos estar aguardando indefinidamente sin obtener resultados positivos. En contraste, adoptar la estrategia de “indexarnos”, es decir, invertir en el mercado en su totalidad en lugar de buscar “el caballo ganador”, incrementa significativamente nuestras posibilidades de éxito. Indexarnos implica considerar la inversión en ETFs (Fondos de Inversión que replican a un índice o activo específico) bien diversificados como VT (Vanguard Total World Stock Index Fund ETF Shares), URH (iShares MSCI World ETF), SPY (SPDR S&P 500 ETF Trust) o EFA (iShares MSCI EAFE ETF). Los dos primeros ETFs replican un amplio conjunto de índices de bolsas globales, mientras que SPY sigue el Standard & Poor’s 500 y EFA representa una canasta de bolsas europeas junto con algunas asiáticas. Al invertir en estos instrumentos, eliminamos el llamado “riesgo único”, que se refiere al riesgo asociado con acciones de una empresa en particular que puedan sufrir una caída drástica de precios o incluso la quiebra. En su lugar, asumimos el “riesgo de mercado”, que implica la posibilidad de que todas las empresas que componen ese índice experimenten dificultades. Un análisis a largo plazo (10 años hacia atrás) de cualquiera de los ETFs mencionados muestra claramente una tendencia alcista, y su rendimiento a lo largo del tiempo recompensa ampliamente la paciencia del inversor.

En este recorrido por las trampas y verdades del mundo de las inversiones, queda claro que la espera en sí misma no garantiza el éxito. El análisis previo a la inversión adquiere una relevancia fundamental, señalando la importancia de la diversificación y la elección de activos sólidos. Indexarse en ETFs bien diversificados, en contraposición a apostar por acciones individuales, es una estrategia que reduce el riesgo único y potencia las posibilidades de éxito a largo plazo. Sin embargo, más allá de las herramientas y estrategias, el verdadero desafío radica en la actitud y la mentalidad del inversor. La paciencia, la disciplina y la capacidad para resistir las tentaciones del mercado son cualidades tan cruciales como el conocimiento técnico. Así, el refrán “el que espera, desespera” adquiere un nuevo significado: la clave está en esperar con inteligencia, analizando, diversificando y manteniendo la calma en medio de la volatilidad. ¡Nos reencontramos la semana próxima con más material de finanzas personales e inversiones!

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