Mónica Antonópulos: Hacer teatro es un intento de reencontrarnos

Antonópulos tiene rostro de actriz italiana en una película de Antonioni. Si hubiese un duelo entre dos Mónicas ellos tendrían la mirada melancólica de la Vitti y nosotros la fuerza arrolladora de Monna, no podemos quejarnos.

Hizo personajes memorables en “El elegido” y “Vidas robadas”, se adueñó de la película “Muerte en Buenos Aires”, la rompió en el teatro independiente. Solo en el último tiempo actuó en ”La ira de Dios”, con Diego Peretti y Juan Minujín, en la serie de Coppola y también en varias que esperan su estreno como “Inadaptada”, o la que retratará las andanzas de Menem.

Acaba de sumarse a “El beso”, la exitosa obra de Nelson Valente, donde se hace cargo del personaje que antes interpretó Jorgelina Aruzzi. Allí, junto a Luciano Cáceres, Luciano Castro y Mercedes Funes muestra su lado más chispeante e irreverente. Todos quieren tener a nuestra Mónica.

Noticias: Ha hecho “Late el corazón de un perro”, en Espacio Callejón; “Después del Atardecer”, en el Recoleta; “Macbeth”, en el San Martín, pero hace rato que no actuaba en calle Corrientes, ¿no?

Mónica Antonópulos: Sí, mucho, y ahora estamos con “El beso” en el Astral. ¿Sabés algo? La primera obra que hice fue producida por Faroni que está detrás de esta comedia también. En aquella oportunidad fue en Mar del Plata con “Extraña pareja”, donde actuaban Carlos Calvo y Pablo Rago. Después en el circuito comercial estuve en “Piel de Judas” junto a Susana Giménez. Esta obra apuesta todo el tiempo al humor, es una invitación a un tipo de teatro recreativo, a pasarla bien viendo este cruce de parejas que se da alrededor de ese disparador que es un beso. La respuesta del público en la temporada de verano fue genial, se mataban de risa, pareciera que hay una necesidad de pasatiempo, de divertirse, de tomarse un respiro en una temporada teatral compleja.

Noticias: Durante el verano hubo un acuerdo para mantener las entradas a precios más accesibles, ahora lógicamente aumentaron. ¿Ir al teatro se convirtió en un lujo?

Antonópulos: Estamos en un momento complicado, si bien la calle Corrientes está explotada de propuestas espectaculares ya que muchos compañeros y compañeras se han volcado al teatro. Hasta el año pasado estaba lleno de turistas porque Buenos Aires se caracteriza por ser una gran plaza teatral. Esperemos que el público acompañe, el tema de poder acceder al costo de las entradas no es menor y es entendible. Ganas hay, en tiempos complejos es cuando más sentimos lo bien que nos hace salir, ver algo que nos invite a reír, a pensar y a charlar con amigos. 

Noticias: No tengo pruebas, pero creo que ese ritual de la pizza y la charla post función fue una de las cosas que alimentó la resurrección de la cartelera porteña después del parate del 2020…

Antonópulos: Si aprendimos algo es que aislarnos y cortar cualquier contacto social nos deprime, nos angustia, nos genera conflictos porque necesitamos hablar con un otro, vincularnos, socializar. Pero es verdad que hoy en día salir a la calle es carísimo. Hacer teatro es un intento de reencontrarnos, nosotros desde el escenario y la gente comprando una entrada para vernos. Somos personas sociales y necesitamos ese ejercicio. 

Noticias: Mientras hablaba recordé aquel slogan pandémico “de esto vamos a salir mejores”. En ese entonces Javier Daulte, con quien usted trabajó en “Macbeth” dijo: “No siento que me esté volviendo mejor persona cada día”. ¿Cuatro años más tarde hay que darle la razón? El aislamiento no parece haber mejorado a nadie.

Antonópulos: Igual Daulte seguramente se volvió mejor persona, ¡solo él puede lograrlo! (risas) Evidentemente afloraron cosas que ya estaban, como el egoísmo y también algunas virtudes de gente buena como la solidaridad y aprender la importancia de los vínculos. Hay familias que se han abierto porque han visto cuestiones que se negaban a reconocer. En este momento con todo el tema del dengue, entre otras cosas, a veces me pasa algo que me recuerda a esa época, una sensación de miedo, de incertidumbre, un temor por lo incontrolable. Si hay algo que puedo rescatar como aprendizaje es que hay que moverse, buscar los afectos, unirse…

Noticias: ¡Y entrar poco a Twitter! (risas). ¿La pseudo realidad de las redes ya se impuso a los hechos concretos?

Antonópulos: Las redes maximizan y potencian todo, la inmediatez de la comunicación es irrefrenable y esta presión de estar todo el día bombardeados por temas tremendos que naturalizamos no es normal. Eso enferma, agudiza el síntoma, porque estamos permanentemente en alerta esperando a ver cuál es la noticia del día… Hay una distorsión de la realidad. En Instagram con Marco (Caponi, su pareja) nos pasa algo increíble, hacemos videos en personaje, es obvia la presencia de un filtro y sin embargo la gente se pone a debatir como si eso que subimos fuera verdad. Critican los dientes, el tono de voz, o preguntan qué nos hicimos en la cara. Adoptan la ficción como realidad, es muy loco. No se toman el trabajo de leer, lo groseramente ficticio es percibido como real.

Noticias: ¿Y como madre de dos niños cómo encara el tema con ellos?

Antonópulos: Es un temón porque las redes se te meten por todos lados, es un ejercicio diario. Lo que veo con la tecnología, los videojuegos y el Tik Tok sin parar es que disparan ansiedad, angustia, les baja la melatonina, no pueden dormir, si los sacás de ahí reaccionan mal porque están re enganchados. Mi hijo de 11 años, que está desarrollando sus habilidades sociales, usa muchas herramientas que son útiles, pero también pueden exponerte al bullying, al acoso, a la violencia. Leía que en Estados Unidos se está implementando una materia llamada Educación Tecnológica Civil y me parece espectacular, consiste en enseñarles a los chicos a poder leer y discernir qué información es verdadera y cuál no. Porque además los niños son manipulables y están expuestos a desafíos virales terribles o a temas para los que no están preparados. Estoy muy atenta a eso.

Noticias: Ahora usted está haciendo teatro y Marco también. ¿Cómo es la vida en una familia de actores?

Antonópulos: En el trabajo siempre está el ojo amoroso de colega. Nos gusta más o menos lo mismo, el teatro, la cocina de la puesta, la musicalización, me pasa que disfruto mucho estar frente al público pero también fuera del foco. No tengo la abstinencia de mostrarme. Nos encantó ir a hacer la obra “El Baco y la Vaca”,donde colaboré como Asistente de Dirección, a España y a otros lugares más cercanos como Mendoza. Somos muy compañeros, Manu Caponi, el hermano de Marco que también es actor, estuvo trabajando con nosotros desde la puesta, somos muy de hacer familia. Nuestra forma de vivir es un poco itinerante, nos llevamos a los chicos. Si pudiésemos saldríamos con un micro y haríamos teatro por todos lados. En algún momento ocurrirá porque es lo que nos gusta. 

Noticias: Hizo doblete con Ariel Winograd, primero la serie de Coppola y después la de Carlos Saúl con Leo Sbaraglia y Griselda Siciliani. ¿Por qué los actores quieren tanto a Wino?

Antonópulos: Lo mejor que te puede pasar como actor es trabajar con Wino, todos merecíamos laburar con él. Está en cada detalle, es respetuoso, sabe lo que quiere, todas sus propuestas son divertidas, ocurrentes, le pone el cuerpo al trabajo. No es de esos que están ahí y miran por una pantalla, él mueve, propone, se divierte, no va a la intelectualización. Graba y graba hasta que termina sacando lo mejor, eso pasa cuando dejás de querer tener el control y empezás actuar. Es un gran capitán de equipo, todos los que lo rodean son apasionados por lo que hacen, el de vestuario, el maquillaje…

Noticias: Cuando la vi interpretando a Yuyito en Coppola pensé en algo que dijo Sharon Stone. Cuando hizo Casino con Scorsese el vestuario era tan divertido que gritaba enloquecida con cada prenda. ¿Le pasó?

Antonópulos: ¡Fue una locura el vestuario y la caracterización! ¿Vos viste lo que son las chicas? Están geniales, Adabel Guerrero es Pradón directamente, el personaje de Doménica que hace Anna Favella, increíble. Además me reuní con Yuyito, divina. Hay una obsesión por los 90, ¡qué bárbaro! No sé si será falta de memoria (risas). Esto es consumo pop, pero ahora el culto a esa época en todos los órdenes es llamativo porque ya tenemos la información de lo que pasó, no existe la inconsciencia de ese momento. Es como la sensación de un viejo mundo que se resiste a caer. 

Noticias: ¿El retorno de esa época que fue denostada durante 30 años es como el efecto rebote de una mala dieta?

Antonópulos: Y sí, porque volvió recargado, de manera burda y estereotipada con altas dosis de provocación, me cuesta entenderlo todavía. Hay un cambio de paradigma a nivel global y necesitamos replantearnos la forma de exponer nuestras ideas, qué queremos y cómo expresarlo.

Noticias: Y en ese retrato de época, ¿qué personaje hace en la serie de Menem? Ahí hay algunos roles imposibles de rechazar. 

Antonópulos: ¡Imaginate que hago de María Julia Alsogaray!

Noticias: ¡No me diga! ¿Se puso el peluche? Mire que la icónica tapa con el tapado de piel fue de NOTICIAS…

Antonópulos: Me puse el peluche (risas). Ahí trabajamos con Marco que hace de la mano de derecha de Carlos Saúl y fue una fiesta. ¿Si recreamos esa tapa que quedó en la memoria? Vamos a ver…

Agradecimiento: Croque Madame Museo Fernández Blanco.

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 Acaba de sumarse a “El beso”, donde actúa junto a Luciano Cáceres, Luciano Castro y Mercedes Funes. | Foto:Ernesto Pages

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