A la manera de Tato

En estos días el tan querido, como admirado Tato Bores estaría cumpliendo 97 años. Quisimos traerlo al presente con un monólogo a su estilo, a modo de respetuoso homenaje.

¡Monólogo nacional! Cuando me fui de este plano, hace ya unos cuantos añitos, me dijeron que me iba a un “mundo mejor”, entonces yo pensé: ¿cómo sería un mundo mejor? ¿con precios que no aumentan, con presidentes que incentivan la cultura y con jubilados que ganan fortunas? Por lo visto, esto en la Argentina por el momento sigue siendo un imposible total. Pero lo cierto es que extrañaba a mi gente, y por eso aproveché la invitación de Peligro de Wolf para hacerme una escapadita al mundo de los vivos. Aclaro que cuando digo el “mundo de los vivos” no es el de los políticos que se quedan con el vuelto. ¿eh? Conocí a muchos, y con el tiempo aprendí a distinguirlos: hay políticos de raza y otros que nos meten el perro.

Por eso me bañé, me puse mi mejor peluca y con mis patines voladores enfilé para “Mi Buenos Aires querido” y encontré a la gente muy angustiada. Por suerte también me encontré con mi gran amigo “José Yotelaexplico” que me dijo: “Vea Tato, estamos todos mal porque el actual gobierno nos está matando con los aumentos. Ya no podemos decir que los precios del morfi diario se fueron a las nubes: hace meses que ya están por la estratosfera”. Yo le dije que eso pasa por elegir a un verdulero como presidente: ¿por qué un verdulero?, me preguntó. Y, obvio: es uno que dice cualquier verdura, se hace el banana y manda fruta, se rodea de algunos nabos que no hacen ningún pepino, arma un plan que no pasa naranja y que nos llevará para el lado de los tomates y nos dejará chaucha y palito.

Y yendo al tema del fútbol me alegró mucho enterarme de que ganamos una tercera Copa del Mundo, esa me la perdí, pero me hizo muy feliz. Otra maravilla que me perdí fue la magia de Lio Messi. No pude disfrutarlo, como tampoco pudo disfrutarlo el público de las canchas argentinas y eso sí me dio bronca. ¿Cómo puede ser que un crack como Lío jamás jugó un partido de un torneo local?

¿Por qué sólo pudieron deleitarse con su habilidad los públicos europeos y ahora los de ¡Estados Unidos!? ¿Desde cuándo a los yanquis les gusta el fútbol y llenan estadios que no son de béisbol o basquetbol?

Por eso creo que deberíamos cuidar más a nuestras promesas. Averigüé que, a otro crack apenas entrado en la adolescencia, el Diablito Echeverri de apenas 16 años ya se lo cooptó el Manchester City y ahora el Real Madrid va por Franco Mastantuono. Cada vez se los llevan más chicos. Esos pibes no queman etapas… ¡se las hacen humo!

Ni hablar del Arsenal que ya fichó a un niño ¡de 4 años! Un tal Zayn Ali Salman. ¿Estamos locos? Antes a los jugadores los elegían viendo videos. Ahora, ¡viendo ecografías!

Hace un par de años el mismo Manchester City fichó a un péndex de 13 años por 525.000 euros. Los directivos de ese club le prometieron al pibe casa, comida y que cuando cumpliera 21 años le iban a devolver la infancia.

¿Qué hace un pibe con 525 mil euros? ¿se lo gasta todo en celulares y ropa de moda? ¿entra a un kiosco y dice “déme 20.000 euros en gomitas de menta”? Imagínense al hermanito queriendo ser médico y escondiendo los libros de estudio para que los padres no se enteren.

Ahora los dejo, me vuelvo al otro plano deseándoles fuerza frente a la situación actual del país. En realidad, qué quieren que les diga, siempre el país estuvo hecho una papa caliente, pero ahora veo que nos van a terminar haciendo puré.

Por eso, mis queridos chichipíos, la neurona atenta, a seguir laburando, vermut con papas fritas y ¡Good Show!

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