Parate en la industria: una multinacional elimina un turno y recorta personal en la planta que abrió hace dos años

En medio de su reestructuración a nivel global y la fuerte caída de ventas en el mercado local, la fabricante de electrodomésticos Whirlpool recortó un turno de la producción y redujo al menos 60 empleos en su planta de Pilar, donde trabajan 400 operarios.

De esa manera, y a la par de la baja de aranceles a la importación de lavarropas y heladeras, se sumó a otros gigantes de la industria, como Mabe, que hace tres semanas despidió personal, y los casos que se conocieron en las últimas horas de WEG en Córdoba e Inelro, en Rosario.

A fines de abril, la multinacional con casa matriz en Estados Unidos anunció la reducción de 1.000 puestos asalariados a nivel mundial para bajar costos e inició un plan de achique en la Argentina, incluyendo la salida de directivos, la desvinculación de operarios y suspensiones desde el 24 de mayo al 2 de junio, en acuerdo con el gremio metalúrgico (UOM), liderado por Abel Furlán.

La planta de Whirlpool en Pilar demandó una inversión de US$ 52 millones. Foto: archivoLa planta de Whirlpool en Pilar demandó una inversión de US$ 52 millones. Foto: archivo

“Hace cinco años, comenzamos un proceso de descentralización de las operaciones y nos focalizamos en oportunidades de alto crecimiento y rentabilidad, por lo que el modelo de negocio podría cambiar. Esto llevó a la salida de 1.000 colaboradores en el mundo con una reorganización de puestos de liderazgo y una segunda ola hacia abajo”, explicó Juan Carlos Puente, presidente de la firma para la región.

En Argentina, se sumó el parate de la actividad. «Desde la devaluación de diciembre, cayó significativamente la demanda de línea blanca. Por eso, estamos yendo de dos a un turno en Pilar. Sorprendió el tamaño y lo prolongado del decrecimiento, nos preparamos para un panorama y la realidad fue otra en el primer cuatrimestre”, afirmó Puente.

Según fuentes al tanto de los cambios, hubo dos etapas: primero, el recorte de 10 puestos gerenciales, un 80% del management; y luego la reorganización en la planta. La gran mayoría de los operarios del turno tarde asumieron funciones del turno mañana y se redujo la segunda línea, ahora enfocada en actividades de soporte productivo e inyección plástica, de acuerdo a la empresa.

El recorte se dio en dos etapas: primero, el management; y luego en la planta. Foto: archivoEl recorte se dio en dos etapas: primero, el management; y luego en la planta. Foto: archivo

El recorte generó tironeos con el sindicato, una negociación que concluyó con la salida “paulatina» de personal contratado. “La idea era sacar a 250 trabajadores, más del 50% de la planta, pero nos negamos. Acordamos que no se renueven 60 contratos eventuales y suspensiones de los efectivos. La caída de la actividad se sintió en todas las empresas”, explicó Diego Espeche, secretario de organización de la UOM y titular de la seccional San Miguel.

Una industria en crisis

La planta de Pilar fue inaugurada en octubre de 2022 por Alberto Fernández tras una inversión de US$ 52 millones y reemplazó a la instalación de La Tablada. El objetivo era generar 1.400 empleos, producir 300.000 lavarropas de carga frontal por año –“una unidad cada 40 segundos”, había prometido Whirlpool– y exportar el 70% de estos productos de alta gama –sobre todo, a Brasil–, estrategia para asegurarse el cupo de importación de artefactos que fabrican otras filiales, como cocinas.

En marzo de 2023, sumó un crédito estatal de $ 1.000 millones, pero en octubre la actividad empezó a resentirse por la escasez de dólares y en diciembre pegó un vuelco drástico. Así, la industria, que ya venía golpeada por el control de precios, registró una caída del 50% en el primer trimestre.

Todo esto un contexto de caída de los ingresos y en el que el lavarropas de carga frontal más accesible del portafolio de la marca –el de 7 kilos 1.200 rpm blanco Inverter– no baja de $ 899.999 (US$ 800), el doble de lo que cuestan equipos similares en países vecinos como Brasil, lo que el sector atribuye a la alta carga impositiva que pesa sobre la producción nacional.

Alberto Fernández participó de la primera exportación a Brasil de la planta de Pilar de Whirlpool. Foto: archivo Alberto Fernández participó de la primera exportación a Brasil de la planta de Pilar de Whirlpool. Foto: archivo

“Llegamos a alcanzar el ritmo previsto antes de la devaluación. Nos quedamos con inventario, pero creemos que la situación va a mejorar con la baja de las tasas, la vuelta del financiamiento y eventos como el Hot Sale. Vemos una desaceleración de la caída, aunque la corrección va a durar varios meses. Nos preparamos para cuando llegue el momento”, proyectó Puente.

Como Whirlpool, otras tres también hicieron recortes. A Mabe –caso en el que el gremio espera pasar de 200 a 100 salidas–, se sumó la denuncia de la UOM del despido de 30 trabajadores de la fábrica de motores eléctricos WEG, proveedora de Mabe. Sin respuesta a la conciliación obligatoria que dictó el Ministerio de Trabajo, difundieron una “carta abierta” con un pedido directo al gobernador Martín Llaryora. En tanto, El Dorado, fabricante de heladeras comerciales de Rosario de la marca Inelro, redujo su producción a la mitad y cesanteó a 100 empleados.

Según el INDEC, la industria se contrajo un 21% interanual en marzo, la baja más importante desde la pandemia. Uno de los sectores más afectados fue el siderúrgico, con caídas de hasta el 51% por el retroceso de la demanda en la construcción, la industria automotriz, los fabricantes de maquinaria agrícola y los de electrodomésticos.

La Unión Industrial Argentina (UIA) expresó en las últimas horas su “preocupación” por la recesión y alertó que en abril continúa la caída, mientras la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) estima que ya hubo más de 7.000 despidos.

NE

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