No me gustan nada las retenciones y bajaremos impuestos cuando tengamos reservas sólidas, dijo Juan Pazo

“A las retenciones las bajaremos cuando tengamos reservas sólidas en el Banco Central”, dijo Juan Pazo, el funcionario de máxima confianza del ministro de Economía, Luis Caputo, ante más de mil productores agropecuarios reunidos en el congreso A Todo Trigo, que se realiza en Mar del Plata.

El secretario de Planeamiento y Gestión para el Desarrollo Productivo y de la Bioeconomía de la Nación, se presentó en público por primera vez desde que asumió en el gobierno de Javier Milei y superó el desafío no tanto por haber convencido sino por su disposición a contestar varias preguntas de la audiencia.

“Ustedes son héroes y los protagonistas del país que viene”, dijo de entrada y después aguantó con entereza cuando un referente de la agroindustria le retrucó que no entendía “¿por qué el campo paga más impuestos que todas las actividades económicas, tiene créditos con sobretasas y pagas por los insumos y herramientas más que en los países vecinos, mientras un traje sale más caro en Argentina que los que confeccionan los sastres de Milán?”.

Pazo contestó que el recargo financiero a quienes conservan más del 5% de soja es un acuerdo del anterior gobierno con el FMI y enfatizó que «volvieron los créditos en dólares a tasas previsibles por el reordenamiento de la macroeconomía”.

Primero, el funcionario leyó un discurso en el que describió un plan económico de «tres anclas: fiscal, monetaria y cambiaria». Y destacó las restricciones intervencionistas eliminadas desde la llegada al poder.

“Este gobierno recibió un Estado ridículamente sobredimensionado e ineficiente, plagado de burocracias abusivas que solo buscaban generar discrecionalidades y potenciar nichos de corrupción. Mientras estemos en el Gobierno, no vuelven más”, aseguró.

En esa línea, enfatizó en que “el único camino posible está en liberar las fuerzas productivas”. Y remarcó que “el trigo es uno de los únicos cultivos en los que somos realmente número uno en el mundo, porque somos uno de los principales productores y exportadores y somos altamente valorados en el mercado internacional por calidad y rendimiento”.

“Pasaron décadas de malas políticas, se los vio como enemigos y no como aliados. Nosotros, sin embargo, valoramos que hayan seguido adelante invirtiendo en tecnología”, elogió. Consideró que “es algo que el mundo nos reconoce. El camino es largo pero en este poco tiempo hemos eficientizado procesos y brindado herramientas para construir de una vez por todas un camino de libertad y productividad”.

Sobre eso, enumeró algunos ejemplos: “Ya no hay que pedir permisos para importar; eliminamos las trabas al comercio basadas en la discrecionalidad; lanzamos la Ventanilla Única de Trámites entre Argentina y Brasil para facilitar la exportación; eliminamos el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino (FETA), algo que ustedes sufrieron más que nadie porque se repartía en forma arbitraria y concentrada y lo terminaron pagando ustedes; eliminamos aranceles a la importación de urea y nitrato de amonio para bajar el costo del fertilizante, lo que hoy ya marca una diferencia clara, ya que cuando asumimos el valor era de 935 dólares y hoy apenas supera los 500”.

Luego insistió: “Queremos dar señales claras y fortalecer la confianza del productor, por eso derogamos la resolución que establecía volúmenes de equilibrio que, de forma arbitraria, restringían la exportación de trigo y maíz”.

Y adelantó una medida que el Gobierno planea tomar en el corto plazo: “Vamos a derogar la resolución que obliga a registrar cinco veces al año la cosecha. Solo van a tener que registrar dos veces: una en la cosecha gruesa y otra en la cosecha fina”, dijo.

“Sabemos que no es suficiente con lo que hemos hecho”, admitió. Y volvió a ponderar el accionar ruralista. “Llegaron hasta acá con creatividad y mucha fuerza de voluntad, encontraron oportunidades cuando les ponían obstáculos. Pero ahora estamos en un momento distinto. Ya no son más esos empresarios que para invertir y crecer tenían que pedir permiso al Estado”, resaltó.

Las tres anclas del plan económico

Pazo destacó que “como partimos de un problema estructural de credibilidad y lleva más tiempo generar confianza, era muy importante complementar el ancla cambiaria con un ancla monetaria y otra «fiscal, que consiste en alcanzar un superávit fiscal primario de 1.7 puntos del producto para 2024, que resultará en equilibrio financiero”.

Sobre el ancla monetaria, dijo que «estamos en una dinámica donde el superávit fiscal primario y el financiamiento neto del tesoro ayudan a esterilizar la emisión de pesos para la compra de dólares del Banco Central y el pago de intereses. O sea, estamos sacando pesos del mercado”, aseguró.

Y puntualizó en que “el dólar se está moviendo por debajo de la inflación y la tasa de interés, lo que está ayudando a bajar la nominalidad mientras se corrigen precios relativos”. El funcionario lo comparó con lo que ocurre con el pan: “La importación de pan tiene impuesto PAIS, IVA, doble IVA, retenciones de ganancias y tasa estadística, e igual es competitivo y se hace con trigo argentino”.

La apreciación del tipo de cambio, ¿se profundizará?

“Ustedes se preguntarán si es sostenible la apreciación real del tipo de cambio», interpeló. y expuso su confianza: «Nosotros creemos que sí y que es un proceso virtuoso que resulta de la combinación del ancla fiscal y monetaria. Vale remarcar que la apreciación real en estos meses se dio con un desplome de la brecha cambiaria, del riesgo país, con caída brutal de la inflación y tasas, y con un Banco Central que compró más de 15.000 millones de dólares”, agregó.

Sobre ese punto, sorprendió con una interpretación: “El tipo de cambio real promedio histórico a precio de hoy está en 870 pesos. En los momentos de crisis estuvo más cerca de 1.200 pesos y en los momentos de confianza más cerca de los 550 o 570 pesos. Hoy partimos de niveles mucho más cercanos a los de los episodios de crisis y, si se mantienen las anclas del programa macro y se siguen haciendo los deberes, es lógico esperar que se aprecie hacia los niveles del momento de confianza”.

Luego respondió otra de las preguntas: “Hacemos todo para salir del cepo y de los impuestos distorsivos, pero minimizando los riesgos. Eso requiere sintonía fina y una secuencia macroeconómica lógica. Para bajar impuestos de manera sostenible hay que consolidar el ancla fiscal. La tasa de interés posiblemente le gane al dólar y sea más conveniente invertir en pesos en Argentina que esperar una apreciación por un salto devaluatorio. Se acabaron las devaluaciones para generar competitividad por un ratito bajando salarios. Nuestro programa se basa en generar competitividad sistémica vía baja de impuestos, del costo de capital, de la inflación.

Concluyó que “el mundo nos volvió a mirar”. Y reafirmó que “el mercado confía en que la mayoría de los argentinos sigue apoyando al Gobierno a pesar de los meses difíciles que pasamos”.

Para Pazo “la dirección es más que clara: queremos ser un país que recupere la senda del crecimiento, donde la inversión privada potencie a la productividad. Sin ustedes, los pasos en ese camino serán imposibles”.

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