Elon Musk apoya a Trump y exige un acuerdo con China

Elon Musk, titular de Tesla, la primera fabricante de automóviles eléctricos de EE.UU, así como de la compañía de viajes espaciales SpaceX, y de la mayor plataforma social norteamericana Twitter (ahora denominada X), viajó a la República Popular por 24 horas para entrevistarse con el Primer Ministro Li Qiang y los directivos de Baidú, una de las tres plataformas de alta tecnología de China, para ser incluido en la lista de las 70 principales firmas chinas “high tech”.

Asimismo, Musk firmó un acuerdo con Baidú para asegurarse el acceso sin restricciones a los sistemas del Grupo sobre navegación, mapeo, y “data”. Todo lo cual, efectivamente logró.

Musk, en síntesis (junto con Tim Cook, titular de Apple y heredero de Steve Jobs), es el principal emprendedor estadounidense en el vínculo históricamente decisivo entre China y EE.UU, la primera superpotencia mundial.

Tesla lleva vendidos 1,6 millones de vehículos eléctricos (EV) en la República Popular, que es el principal mercado automotriz del mundo, con 27 millones de unidades anuales.

En el mercado chino Tesla ocupa el segundo lugar con 17% del total después de la compañía BYD de la República Popular, cuyo rasgo particular es que Warren Buffet, “el mago de Omaha”, Nebraska, primero de los inversores de EE.UU y del mundo, posee 30% de su paquete accionario, que tramita en las bolsas de Shenzhen, Beijing, y Shanghai.

Por eso es que el viaje de Musk a China, sumado al acuerdo con Baidú, y la entrevista/bendición del Primer Ministro Li Qiang, elevó las acciones de Tesla en EE.UU y en el mundo 15% en un día.

Importa subrayar que hace poco más de un mes, Musk viajó otra vez a la República Popular (a la que ha visitado más de 100 veces en los últimos 5 años), donde fue recibido en una entrevista exclusiva por el presidente Xi Jinping, quien ratificó la prioridad absoluta de la inversión extranjera en la economía china, especialmente la de las grandes transnacionales norteamericanas, sobre todo en el campo decisivo de la alta tecnología.

Se trata de un área que por necesidad debe tener un carácter cooperativo y no confrontativo en el sistema capitalista avanzado de la época, centrado en la 4º Revolución Industrial y en el pleno despliegue de su principal tecnología que es la Inteligencia artificial.

En ese mismo mes, donde se entrevistó en su planta Tesla de Austin, Texas con el Presidente argentino Javier Milei, Elon Musk modificó el objetivo del Grupo Tesla, y lo convirtió de una “compañía productora de automóviles eléctricos” en un holding cuya misión es el despliegue de la “…Inteligencia artificial y la robotización”, que es el paso cualitativo del “hardware” – el mundo de la industria manufacturera – al “software” que es el reinado de la alta tecnología exclusivamente fundado en el conocimiento.

De esta forma, como empresa software high tech, Tesla es ante todo una forma de pensar y de actuar del capitalismo avanzado del siglo XXI, cuyo núcleo de punta es el vínculo high tech entre las 2 superpotencias – EE.UU y China -, y esto es lo que transforma a Musk en uno de los protagonistas fundamentales de esta parte de la historia del mundo.

En EE.UU hay una contienda histórica que va más allá de las iniciativas individuales; y que lleva a que la acción de Musk de acuerdo con China se enfrente directamente con la corriente altamente predominante en EE.UU de ruptura y confrontación con la República Popular.

Esa corriente abarca tanto a los 2 partidos, Demócrata y Republicano, así como a la totalidad del sistema político, la Casa Blanca y el Congreso en primer lugar, a lo que hay que sumar al resto de las instituciones del país, especialmente los principales medios de comunicación, las universidades, y los organismos científicos, todo ellos encolumnados con la política de drástica ofensiva anti-China que lleva a cabo el gobierno del presidente Joe Biden.

Esta corriente predominante en los EE.UU se caracteriza por un esfuerzo extraordinario por desatar una nueva “Guerra Fría”, lo que es una imposibilidad histórica debido a la completa integración entre las economías estadounidense y china, así como a la definitiva unificación del sistema capitalista logrado por la revolución de la técnica en el siglo XXI.

Xi Jinping señaló en San Francisco ante más de 300 empresarios de primera línea de EE.UU, encabezados por Cook y el propio Musk, que “China es una economía gigantesca y un enorme mercado interno; y en ella 1.400 millones de chinos llevan a cabo un proceso de profunda modernización, que es una extraordinaria oportunidad de crecimiento e innovación para el mundo entero”. China, en breve síntesis, “…está preparada y dispuesta para ser socia y amiga de EE.UU”.

Dos datos de importancia política para terminar: Elon Musk apoya a Donald Trump para las elecciones presidenciales de este año; y Trump se propone establecer un acuerdo estratégico con China, como ya lo hizo en 2018/2019.

Hay mucho de azar en los grandes acontecimientos históricos, pero nada de arbitrario: todo tiene un sentido, y está a la vista.

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