La disputa entre gigantes del comercio electrónico en Argentina escaló hasta la Defensa del Consumidor, con denuncias por competencia desleal y publicidad engañosa. El conflicto enfrenta a Mercado Libre con los e-commerce chinos Shein y Temu, cuyo desembarco masivo ha disparado las compras de argentinos al exterior más de 270% en 2025.
El atractivo de estas plataformas radica principalmente en precios bajos y gran variedad de ofertas, lo que ha captado a un número creciente de consumidores. Sin embargo, Mercado Libre sostiene que esta expansión está rompiendo el entramado pyme del país, históricamente clave en la provisión de productos para el mercado local.
El escenario se fortaleció con la flexibilización de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei, medida que, según fuentes oficiales, permitirá a los argentinos acceder a más productos y a menor precio. No obstante, especialistas dudan de la promesa oficial de que esto generará empleo suficiente para compensar los posibles puestos perdidos en sectores locales.
En agosto, Mercado Libre presentó una denuncia ante la Secretaría de Comercio acusando a Temu de publicidad engañosa. La Secretaría hizo lugar a la denuncia y dispuso que Temu baje ciertos mensajes promocionales, aunque la empresa china respondió con una acción judicial para suspender la medida. Aún resta definir en qué juzgado recaerá la causa.
La disputa no solo involucra a estas plataformas, sino que toca un reclamo histórico de la industria argentina por “nivelar la cancha”, similar a lo que ocurrió con Grupo Techint, que perdió una licitación clave frente a una firma india para Vaca Muerta. La Unión Industrial Argentina también reclama medidas para proteger la competencia local frente a multinacionales extranjeras.
Según Mercado Libre, la denuncia apunta a prácticas de publicidad engañosa sistemática, incluyendo:
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Promoción de descuentos de 80%, 90% y hasta 100% o productos “gratis”.
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Condiciones ocultas o anunciadas tardíamente, como montos mínimos de compra o costos de envío que aparecen al final de la operación.
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Dinámicas lúdicas como ruletas, sorteos y premios que exigen requisitos poco claros, generando presión psicológica para continuar comprando.
Este cruce refleja la creciente tensión entre precios bajos y protección de la industria local, un debate que promete mantenerse caliente mientras los gigantes del e-commerce compiten por la preferencia de los consumidores argentinos.
