Es, a estas alturas, la película más comentada del momento y de lo que va del 2026, aunque su première mundial fue en el Festival de Cannes el año pasado, donde ganó dos premios oficiales y también el de la crítica. El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho (mejor director en Cannes), protagonizada por Wagner Moura (mejor actor) es un thriller político, sí, pero es mucho más lo primero que lo segundo.
La candidata a 4 Oscar, entre ellos mejor película del año, mejor película internacional y mejor actor protagónico, es también un testimonio de amor por el cine y por la ciudad de Recife, capital de Pernambuco, en el noreste brasileño, donde nació el también director de Aquarius, que protagonizaba Sonia Braga.
Violencia y corrupción en el Brasil de 1977
El clima de violencia y corrupción se respira y se siente apenas empieza la proyección. Marcelo (Moura, el actor de la serie Narcos y Tropa de élite) llega con su Volkswagen, un “escarabajo” amarillo -guiño a El resplandor, de Kubrick, como habrá tantos homenajes de Kleber, que antes fue crítico de cine- a una estación de servicio perdida en una ruta. Allí, a pocos metros, yace un cadáver tapado con diarios. Cuando llega un patrullero, los policías están más interesados en sacarle una coima a Marcelo que investigar qué hace ese cuerpo allí, al rayo del sol y husmeado por perros de la calle, en pleno carnaval de 1977.
Eso preanuncia lo que vendrá.
Decíamos que es un thriller, y para ello tiene que haber un motivo criminal en la trama. Marcelo es un profesor universitario e investigador, que llega a Recife y se instala en un hogar para refugiados políticos, que se diría que están en tránsito, hacia otro lugar y destino. Con la encargada de la casa, Doña Sebastiana (Tânia Maria), todos forman parte de una cofradía, compartiendo algunas historias personales.
En busca de su hijo
Marcelo está allí porque desea sacar a su pequeño hijo pequeño Fernando (Enzo Nunes) del Brasil. Por una cuestión de seguridad -su madre ha muerto-, Fernando ha estado viviendo con sus suegros en Recife. Mientras espera el momento de partir, Marcelo consigue un trabajo en una oficina “de identificación”, donde aprovecha para buscar en los archivos la identificación de su madre, como prueba de su existencia. Hay un corrupto, Ghirotti, que encargó a un par de asesinos que a Marcelo “le hagan un agujero en la boca”. Y el jefe de policía local, Euclides y sus dos hijos están tan preocupados por Marcelo como por la pierna que encontraron saliendo de la boca de un tiburón gigante.
Y en paralelo, en tiempo futuro o en nuestro presente, unas estudiantes universitarias están investigando lo ocurrido en aquel momento, escuchando grabaciones en casetes y husmeando diarios.
Mucha cinefilia
Mendonça Filho juega con más referencias cinéfilas (Fernando, que vive con su abuelo, proyectorista del cine del barrio, está obsesionado con Tiburón, la película de Spielberg, y allí también se proyectan La profecía y King Kong), y hasta pone un gancho fantasioso con la pierna que luego caminará sola en su ciudad natal (los tiburones son famosos en algunas playas de Recife, donde existieron luego muchos ataques a turistas). El terror de la pantalla en paralelo con el de la vida real de la época.
El agente secreto es una película que se disfruta entre algunas vueltas enrevesadas y una conjunción de géneros, porque también hay acción, violencia y gore, sexo y humor, y es algo engañosa desde su título. ¿Es Marcelo eso, lo que indica el título? Porque cuando termina la proyección, la identidad del agente secreto entre tanto peligro real, es medio un entretenido misterio. ¿O no?
“El agente secreto”
Muy buena
Drama /Thriller. Brasil, 2025. Título original: “O agente secreto”. 161’, SAM 16. De: Kleber Mendonça Filho. Con: Wagner Moura, Udo Kier, Tânia Maria, Enzo Nunes, Maria Fernanda Cândido. Salas: Cinemark Palermo, Hoyts Abasto y Unicenter, Cinemark Caballito, Cinépolis Recoleta, Avellaneda y Pilar, Showcase Belgrano.
