La historia de Noelia Castillo, quien tras más de dos años de trámites y apelaciones logró ejercer su derecho a la eutanasia en España, genera un nuevo capítulo de reflexión en Argentina. El país cuenta con la Ley 26.742 de Muerte Digna, que autoriza a los pacientes a rechazar procedimientos que prolonguen la vida de manera artificial, pero no contempla la eutanasia activa ni el suicidio asistido. Esta ausencia normativa sitúa al debate en un terreno de incertidumbre jurídica y ética.
Dos miradas médicas sobre un dilema extremo
Para analizar las aristas de esta cuestión, se consultó a dos profesionales de la medicina cuyas áreas de expertise abordan los límites de la existencia humana, aunque desde perspectivas opuestas.
La postura a favor: autonomía y evitar el sufrimiento
El doctor Mario Sebastiani, ginecólogo obstetra y experto en bioética del Hospital Italiano, sostiene una posición favorable a la legislación de la eutanasia. «Las encuestas muestran que cerca del 70% de la población aprueba la eutanasia. La gente no le teme a la muerte, sino a una muerte con dolor y sufrimiento; nadie desea una muerte indigna», argumenta. Para Sebastiani, el caso de Noelia evidencia los problemas que surgen cuando se obstaculiza una decisión personal avalada por la ley. «Su voluntad autónoma fue torcida, prolongando una situación que ella consideraba de total indignidad», señaló, refiriéndose a las acciones legales emprendidas por el padre de la joven y un grupo de abogados.
El especialista también vinculó el tema con la problemática del suicidio. «En Argentina hay un suicidio cada siete horas. La idea es que, como sociedad, tengamos dispositivos para evitar que alguien llegue al extremo del suicidio traumático. Si no podemos ayudar a una persona con su dolor crónico o depresión, y ella insiste en su solicitud, el fracaso es nuestro», reflexionó.
La visión desde los cuidados paliativos
En la vereda opuesta se encuentra el doctor Pablo Asan, médico paliativista de la Clínica CCP Baires y miembro de la Asociación Argentina de Cuidados Paliativos (AACP). Su enfoque, representativo de una corriente dentro de la medicina, prioriza el alivio integral del sufrimiento en las etapas finales de la vida, sin acelerar activamente la muerte. Desde esta perspectiva, se argumenta que un acceso universal y de calidad a los cuidados paliativos podría responder a muchas de las solicitudes de eutanasia, abordando el dolor físico, el sufrimiento psicológico y el acompañamiento espiritual.
Los paliativistas suelen enfatizar la importancia de distinguir entre dejar morir (suspender tratamientos fútiles o desproporcionados, amparado por la ley actual) y provocar activamente la muerte. Para Asan y sus colegas, la misión médica reside en cuidar hasta el final, no en ser agentes directos del deceso.
Un debate pendiente en el Congreso
Mientras España, Portugal, Colombia y otros países han avanzado en legislaciones específicas, en Argentina el tema permanece estancado en el ámbito de la discusión académica y social. Proyectos de ley para despenalizar y regular la eutanasia o el suicidio asistido han sido presentados, pero sin lograr el consenso necesario para su tratamiento. El caso de Noelia Castillo, con su carga de dolor y su lucha por la autodeterminación, funciona como un catalizador que interpela a una sociedad que, según las encuestas, mayoritariamente apoya una ampliación de los derechos al final de la vida, pero que aún no logra traducir esa voluntad en una ley.
