En el corazón de la peatonal rosarina, la Galería Pasaje de la Nación alberga desde hace un tiempo espacios dedicados al diseño local. Entre ellos, se destaca Vulvar, un local pequeño donde prendas de colores vibrantes y diseños únicos conviven con accesorios y objetos decorativos. Este emprendimiento es la materialización de un proyecto universitario llevado adelante por Yasmín y Luisina, dos estudiantes de la carrera de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Un origen lúdico y académico
La génesis de Vulvar se remonta a 2017, dentro de las aulas de la materia Proyecto II. «La motivación surgió de crear piezas que no encontrábamos en el mercado», explican sus fundadoras. Con una inversión inicial mínima y un espíritu lúdico, comenzaron recorriendo cotillones para transformar objetos comunes en accesorios. El nombre de la marca fusiona los términos «vulva» y «vulgar», en una propuesta que desde sus inicios se vinculó con lo femenino y lo kitsch, reivindicando lo exagerado y lo recargado de manera intencional.
De las marchas a la tienda física
El camino hacia la consolidación incluyó múltiples etapas. La primera presentación pública fue en una marcha del 8 de marzo, donde exhibieron sus «escaravulvas», un producto insignia. Luego llegaron las ferias y, con la pandemia, la creación de una página web. «Fue un momento propicio porque en las videollamadas solo se veía de la cintura para arriba y nosotras ofrecíamos aros», recuerdan. La falta de competencia directa en ese nicho les permitió ganar visibilidad.
Una creación guiada por el deseo artístico
Lejos de seguir un plan de negocio tradicional o el calendario de colecciones de la moda convencional, el proceso creativo de Vulvar es orgánico. «Nos movemos más por el deseo, es una cuestión artística», afirman. Obsesiones temporales con un objeto, un color o una imagen de la naturaleza se traducen en estampas para remeras, faldas o buzos. Su objetivo, según Luisina, es «consolidar una estética que aporte a una identidad nacional» dentro del diseño argentino.
Los desafíos de producir en Argentina
La industria textil local enfrenta una crisis agravada por la apertura de importaciones y la competencia de gigantes internacionales que ofrecen precios muy bajos. «El principal desafío son los costos», explica Yasmín. A esto se suman limitaciones técnicas para ciertos estampados por falta de maquinaria e inversión. Como proyecto autogestivo, Vulvar no puede competir en inmediatez, pero sí en la singularidad de cada pieza, diseñada y producida a pequeña escala.
Inclusividad y respuesta al mercado
Otra problemática que abordan es la falta de talles en la indumentaria femenina. Con el tiempo, implementaron un sistema por el cual las clientas pueden solicitar prendas fuera de la tabla de talles estándar. «Es importante dar la posibilidad de que, si alguien queda fuera, pueda igualmente acceder a una pieza», sostiene Yasmín. Este enfoque, sumado a diseños que priorizan la comunicación y la sensación que transmiten, define la esencia de una marca que nació en la universidad y hoy construye su identidad en el mapa del diseño santafesino.
