El equipo rosarino presentó un rendimiento colectivo por debajo de lo esperado, con errores defensivos y falta de claridad ofensiva, que derivaron en un resultado adverso.
El plantel de Newell’s Old Boys no pudo mostrar su mejor versión en el partido correspondiente a la última fecha. El equipo, en su conjunto, evidenció falencias tanto en la organización defensiva como en la generación de juego ofensivo, lo que fue determinante para el resultado final.
Desde el arco, Walter Barlasina tuvo una jornada complicada, con dificultades en la salida y en el manejo de los rebotes. En defensa, Bruno Cabrera y Juan Russo, entre otros, no lograron imponerse en los duelos clave, participando involuntariamente en las acciones que culminaron en goles rivales.
En el mediocampo, la circulación del balón careció de precisión y criterio. Jugadores como David Sotelo y Víctor Acuña fueron sustituidos en el entretiempo tras no encontrar su ritmo de juego y perder numerosos balones. En ataque, aunque Maximiliano Cóccaro y Luis Herrera generaron algunas ocasiones, no hubo la contundencia necesaria para alterar el marcador.
El técnico Adrián Kudelka realizó cambios buscando una reacción, pero el equipo no logró revertir la dinámica del partido. El desempeño general dejó una sensación de juego errático y falta de solidez en ambos sectores de la cancha.
