Agostina Páez, denunciada por injuria racial en Río de Janeiro, pagó la caución y obtuvo un hábeas corpus que le permite volver a la Argentina mientras espera el fallo definitivo de la justicia brasileña.
Agostina Páez, la abogada argentina denunciada por injuria racial en Brasil, pagó este martes la fianza de 20 mil dólares impuesta por la justicia de ese país. Tras la transferencia realizada mediante Pix, se le retiró la tobillera electrónica y quedó en condiciones de regresar a la Argentina, luego de más de dos meses retenida en Río de Janeiro.
La medida fue posible luego de que las autoridades brasileñas concedieran un hábeas corpus a su defensa, presentado el viernes y admitido este lunes. Esto significa que Páez podrá esperar el fallo definitivo del proceso en su país, en lugar de permanecer detenida en Brasil. Según sus abogados, solo restan algunos trámites para su retorno, por lo que podría llegar en las próximas horas.
El juez a cargo del caso analizará los alegatos finales antes de emitir su veredicto, que se conocería en un plazo de 15 a 20 días. Tanto la fiscalía como la querella aceptaron el pedido de la defensa para que la imputada regrese a la Argentina y cumpla, eventualmente, medidas alternativas desde su provincia.
Dentro del derecho penal brasileño, una de las alternativas plausibles es la homologación de un acuerdo entre las partes, que podría dictar una condena de dos años sustituyendo la prisión por trabajos comunitarios, cursos obligatorios sobre derechos humanos o el pago de una multa. Dada la baja pena y la condición de extranjera sin antecedentes en Brasil, la autorización para cumplir las medidas en Argentina es una opción prevista, sujeta a cooperación judicial.
El proceso tuvo cambios repentinos. Tras una audiencia en marzo donde inicialmente se dispuso su repatriación, el juez revirtió la decisión horas después, ordenando que permaneciera hasta el fallo. El hábeas corpus marcó un giro en esa situación.
En declaraciones a la prensa tras una audiencia la semana pasada, Páez expresó: «Si Dios quiere, en días puedo volver a la Argentina. Al juez le dije la verdad, todo lo que ha pasado; les he pedido perdón a las supuestas víctimas». También describió la experiencia como «la peor de mi vida». Según su testimonio, los denunciantes aceptaron sus disculpas y no intervinieron en la última audiencia.
