Mediante un decreto, se diferirá el incremento del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), una medida que impacta en los precios en surtidores y en los índices inflacionarios.
El Gobierno nacional postergó para el mes de mayo el aumento del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) que estaba previsto para abril. La medida fue oficializada a través del decreto 217/2026, publicado en el Boletín Oficial.
Según el texto del decreto, se difieren los incrementos remanentes en los montos de los Impuestos sobre los Combustibles y al Dióxido de Carbono correspondientes a los años 2024 y 2025, para naftas sin plomo, nafta virgen y gasoil. El objetivo declarado es «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible».
El precio de los combustibles es un factor determinante en las mediciones del Índice de Precios al Consumidor (IPC) debido a su impacto en los costos de transporte y en la cadena productiva. La postergación del ajuste impositivo evita, en el corto plazo, un traslado directo de esa carga a los precios en las estaciones de servicio.
Esta es una de varias postergaciones aplicadas desde mediados de 2024 sobre la actualización de estos impuestos. Según estimaciones de la consultora Economía y Energía, las medidas similares tomadas durante 2025 implicaron una reducción en la recaudación fiscal de aproximadamente 2.326 millones de dólares.
El esquema de actualización vigente, establecido desde septiembre del año pasado, calcula los aumentos en base a la inflación y los aplica de forma trimestral. Además, mantiene un monto fijo diferencial para el gasoil consumido en las provincias patagónicas, el Partido de Patagones en Buenos Aires y el Departamento de Malargüe en Mendoza.
