Samanta Vilches fue hallada culpable de organizar el ataque en el que, por error, resultó asesinada la hermana de un presunto referente criminal. El hecho ocurrió en 2022 en barrio Ludueña y dejó otras dos víctimas heridas.
Una mujer de 38 años, Samanta Vilches, fue condenada este viernes a prisión perpetua por su participación en la organización de un ataque que terminó con el asesinato de Verónica Almada en el barrio Ludueña de Rosario, en febrero de 2022. El Tribunal Oral en lo Criminal, integrado por los jueces Lorena Aronne, Mariano Aliau y Eleonora Verón, dictó la sentencia tras un debate que comenzó el martes.
Según la acusación de la fiscal Carla Ranciari, Vilches no fue una simple espectadora, sino la encargada de operativizar en la calle las órdenes que recibía desde la cárcel de su pareja, Fabio Alejandro Giménez, ya condenado a perpetua por el mismo hecho. La investigación indica que el objetivo del ataque era Jonatan «Peco» Almada, señalado como gerente de una estructura criminal en Ludueña.
El ataque se produjo la noche del 18 de febrero de 2022 en una vivienda de las inmediaciones de Urquiza y Magallanes. Cuando los atacantes dispararon contra la casa, en lugar de alcanzar al objetivo buscado, mataron a Verónica Natalia Almada, hermana de «Peco», e hirieron a una joven de 22 años y al bebé de seis meses de la víctima.
El caso se enmarca en el contexto de disputas territoriales entre bandas en el noroeste de Rosario. El año 2022 fue el más violento en la historia del departamento, con un récord de 289 homicidios. La organización de Almada, que respondía a «Los Monos», mantenía un conflicto con otra banda, al que se le atribuyen al menos 40 asesinatos en la zona.
Una de las pruebas clave fue una escucha telefónica en la que uno de los tiradores le reporta a Giménez el error, lamentando haber «tumbado todo lo que había alrededor». Vilches fue detenida en mayo de 2022 cuando salía de visitar a Giménez en la cárcel de Coronda.
Fabio Giménez, definido por los investigadores como un «regente de un microemprendimiento delictivo», ofrecía servicios de violencia a distintos grupos desde la cárcel, utilizando teléfonos celulares ingresados ilegalmente. Su historial familiar también está marcado por la violencia: su madre fue asesinada en 2022 y su hermano en 2019.
