La mujer, imputada por la muerte de su hijo en Comodoro Rivadavia, brindó su primera versión pública, negó cualquier responsabilidad y denunció haber sufrido violencia por parte del padre del niño.
Mariela Altamirano, la madre de Ángel López, el niño fallecido en la ciudad de Comodoro Rivadavia, habló por primera vez de forma pública y aseguró que no mató a su hijo, a quien dijo haber protegido. En su relato, denunció haber sufrido violencia durante la relación con el padre del menor.
“Yo no maté a mi hijo. Es más, lo protegí y lo busqué”, expresó Altamirano y describió la mañana del domingo en que encontraron al niño en grave estado: «Nos levantamos temprano y decidimos levantar a Ángel para ir al baño… lo sentía roncar. Después, lo revisamos de vuelta y mi marido me dice ‘no respira’. Entonces yo empiezo a hacerle RCP y llamo a la ambulancia enseguida», contó en diálogo con el medio ADNSur.
La mujer relató que salieron a la calle gritando con Ángel en brazos, pero en el hospital le informaron que «tenía signos vitales, pero le faltaba oxígeno». «Yo también quiero saber qué pasó, porque nosotros no le pegamos al nene. Nosotros no le hicimos nada», manifestó.
Acerca de Luis López, padre del pequeño, expuso: “Me conocí con el papá de Ángel en el año 2020… Ya en todo el embarazo sufría violencia. A los seis meses de que nació, él ya empezaba a tomar, se dedicaba a las drogas, al alcohol… Yo le dije que me quería separar porque ya no aguantaba más la situación». Sostuvo que el hombre la echó y regresó a Córdoba, para volver a Comodoro Rivadavia en los últimos meses.
Por último, sobre su ausencia en el velatorio y su partida en taxi, Mariela explicó: «Me están amenazando a mí y a mi familia, que nos van a ir a prender fuego la casa. Yo tengo una bebé de seis meses, tengo que resguardar el bienestar de mi hija. Primero está mi hija».
