Avril Guzmán, alumna del Instituto Politécnico de Rosario, integró el equipo argentino que compitió en Río de Janeiro, donde todos sus miembros fueron premiados.
Avril Guzmán, estudiante de 5° año de la orientación química en la escuela preuniversitaria de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), regresó este martes a la ciudad con una medalla de bronce obtenida en la 17° edición de la Olimpíada Latinoamericana de Astronomía y Astronáutica (OLAA), desarrollada en Río de Janeiro, Brasil.
La joven fue la única representante rosarina en la delegación argentina, que estuvo compuesta por cinco estudiantes. El equipo nacional logró un desempeño destacado: Tomás Nieponice obtuvo medalla de oro, Marcelo Cárdenas y Macarena Weyersberg consiguieron plata, mientras que Avril Guzmán y Sofía Habu se alzaron con el bronce. Los otros cuatro integrantes son alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires.
La clasificación para este evento internacional se logró tras un riguroso proceso que comenzó con la Olimpíada Argentina de Astronomía, certamen nacional que busca fomentar el interés por las ciencias del espacio e identificar jóvenes talentos. Los cinco seleccionados participaron luego de un intenso entrenamiento a cargo de especialistas del Observatorio Astronómico de Córdoba, con el apoyo de los planetarios de Rosario y Buenos Aires.
Avril Guzmán manifestó, antes de viajar a Brasil, el valioso acompañamiento recibido por parte de los profesores del taller de astronomía del Instituto Politécnico. Su interés por la astronomía comenzó desde pequeña, lo que la motivó a anotarse en dicho taller al ingresar a la escuela. Tras participar y superar las distintas instancias de la olimpíada nacional en Córdoba, logró ubicarse entre los cinco mejores, obteniendo así su lugar en el equipo que representó al país.
La OLAA, uno de los certámenes científicos más importantes de la región, reunió este año a estudiantes secundarios de 16 países latinoamericanos. Las pruebas incluyeron ejercicios teóricos individuales y grupales, una competencia de observación de constelaciones y un desafío práctico que consistió en la construcción de un cohete con materiales simples, buscando replicar el trabajo colaborativo y riguroso de la actividad científica.
La primera edición de esta olimpíada se realizó en 2009 en Brasil. Desde entonces, se celebra anualmente en distintos países de Latinoamérica, con el objetivo de promover la astronomía y detectar a los talentos más destacados del ámbito escolar.
