Jesús Campregher, el árbitro golpeado el sábado en un encuentro de la Liga Rosarina, relató los detalles de la agresión y su estado de salud.
Jesús Campregher, el árbitro agredido el pasado sábado durante un partido de fútbol entre Defensores de Funes y 7 de Septiembre por la Primera División de la Liga Rosarina, sufrió una fractura de tabique. «No puedo respirar bien, porque tengo el tabique fracturado y una inflamación grande en la nariz. Se complica respirar, pero estoy medianamente bien», expresó en diálogo con LT8.
Campregher narró que el encuentro transcurría sin incidentes mayores hasta los minutos finales. «En el partido no estaba pasando nada trascendente. Estaba todo medianamente tranquilo», señaló. Sin embargo, destacó que el jugador número 9 del equipo visitante, 7 de Septiembre, «desde que comenzó el partido ya estaba exaltado».
El hecho violento ocurrió cuando faltaban aproximadamente dos minutos y medio del tiempo adicional. «Ocurrió una situación de sujeción de dos jugadores en el área, que a mi criterio no era nada, y la jugada siguió; la defensa rechazó el balón y este jugador vino a increparme. Comenzó a insultarme, y cuando voy a sacar la tarjeta roja para expulsarlo, recibí el primer golpe e inmediatamente después el segundo. Ahí perdí el conocimiento y caí al piso», relató el árbitro.
Campregher, con cuatro años de experiencia en el arbitraje, afirmó que es la primera vez que sufre una agresión física de tal magnitud. «Lamentablemente, uno normaliza que lo insulten, pero no debería pasar», reflexionó.
Al recuperar el conocimiento, destacó la actitud empática de integrantes de ambos clubes. «Tanto el director técnico como el arquero del club visitante me pidieron disculpas en nombre de todo el equipo, porque no había nada que justifique semejante agresión. La vicepresidenta del club también se comunicó conmigo y se puso a disposición», agregó.
Para el árbitro, el incidente responde a un problema que excede al deporte. «No le echaría la culpa al fútbol, porque la gente está alterada por problemas familiares, de trabajo, por la economía y se descarga con quien no debe. Esto es algo más social que por el deporte en sí», analizó. Finalmente, Campregher aseguró que no considera abandonar la actividad: «No se me pasa por la cabeza no volver a dirigir».
