A los 89 años, tras una breve dolencia, murió el reconocido arquitecto rosarino Augusto Pantarotto, Doctor Honoris Causa de la UNR, dejando un legado de obras emblemáticas y una profunda huella en el urbanismo local.
Alrededor de las 2 de la madrugada de este lunes, falleció en un centro médico del macrocentro de Rosario el arquitecto Augusto Pantarotto, a los 89 años. Rodeado de familiares y amigos, el profesional, que había recibido el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Rosario (UNR) en 2025, fue una referencia indiscutida de la arquitectura contemporánea de la ciudad.
Pantarotto se desempeñó como secretario de Planeamiento de la Municipalidad de Rosario y fue autor de numerosas obras de gran escala, como el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias (Cema), las torres Dolfines Guaraní, el Hotel Panamericano de Buenos Aires y el de Bariloche. También diseñó edificios como el Banco Israelita Filial II, Bauen Río, Miracosta Plaza, Quinquela Plaza, Deco, Sindicato Luz y Fuerza, Solar III, Rochdale IV y Rochdale VI, además de viviendas particulares como Casa Frida Kanter y Casa Guillén.
Integró el mítico Grupo R, que organizó en 1991 el Congreso «La Construcción del Pensamiento» en el Patio de la Madera, evento que reunió a figuras como Enric Miralles, Mario Gandelsonas y Clorindo Testa. Su paso por la función pública, su coherencia y su respeto por los hechos urbanos lo consolidaron como un maestro de la disciplina.
Hasta sus últimos días, mantuvo su estudio profesional frente al parque Urquiza, donde trabajaba junto a su hija Gabriela y su yerno Guillermo. Solía recordar la frase de Vitruvio: «La obra debe servir, gustar y durar», principio que guió toda su carrera.
