Sabrina, Adrián, su hijo de 15 años y su suegro pasaron semanas en situación de calle hasta que una prima los reconoció por televisión y les ofreció una casa en el barrio Bella Vista. Ahora buscan resolver problemas de salud y empleo.
Sabrina y Adrián pasaron un mes viviendo en plazas del centro de Santa Fe junto a su hijo y su suegro. Este martes, la familia tuvo un amanecer distinto: consiguieron una casa para empezar a resolver problemas de salud y empleo. «Esta es la base para empezar una nueva vida y mejorar», expresó Sabrina con alivio.
La mujer, que se desempeñaba como asistente gerontológica, emprendió la mudanza a la zona oeste junto a su pareja, su hijo de 15 años y su suegro. «Estamos muy contentos. Anoche hemos podido dormir con un poco de tranquilidad», comentó a través de LT8.
La visibilización del caso se dio tras reportajes cerca de la Maternidad Martin. Una prima de Sabrina, Valeria, la reconoció al ver la nota en televisión. «Justo estaba mirando la tele. Fue un milagro verla, se me partió el alma», recordó. Valeria fue hasta la plazoleta Julio Maiztegui, sobre Moreno al 900, y tras el reencuentro les ofreció una casa lindera a la suya, en Viamonte y Lima, a pocas cuadras del cruce de avenida Presidente Perón y bulevar Avellaneda.
Si bien la historia tuvo un final feliz, el tiempo en la calle dejó secuelas. Adrián pasó casi 30 días «descansando sentado» en bancos de plaza, lo que le provocó un edema en ambas piernas y una úlcera en uno de sus miembros inferiores. Sabrina explicó que la postura contribuyó a la retención de líquido.
La nueva vivienda estaba deshabitada, por lo que la familia deberá reacondicionarla. «En estos días vamos a resolver el tema de la electricidad», señaló Sabrina. Valeria destacó la posibilidad de ayudar: «Antes de que esté desocupada o se meta alguien, qué mejor que estén ellos».
Entre las prioridades de Sabrina está garantizar la vuelta a clases de su hijo. «Tengo planes para ir a hablar a un colegio. Posiblemente, hoy pueda resolver la cuestión de la escolaridad de Uri», anticipó. Además, la mujer comenzó a contactarse con agencias de empleo para dejar currículums. Recordó que ella se dedicaba a cuidar adultos mayores y su marido trabajaba en seguridad privada.
La suegra de Sabrina, que es electrodependiente y necesita un aparato para tratar la apnea de sueño, fue trasladada previamente a una residencia de adultos mayores. El papá de Adrián, en tanto, se mudó junto al resto de la familia a la nueva vivienda en la zona oeste.
Valeria se mostró feliz por el reencuentro. «Es igual a su mamá, que siempre la tenemos en el corazón. Nosotros somos poquitos en familia y tenemos que cuidarnos. Ahora, gracias a Dios, vamos a estar juntos para siempre», afirmó.
