Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea analiza los anuncios de inversión del último año y medio, mostrando una marcada concentración geográfica en capital y generación de empleo. Patagonia, NOA y Cuyo lideran, mientras que la Región Centro, CABA y Buenos Aires requieren mayor inversión para crear menos puestos de trabajo.
De acuerdo con el informe firmado por el economista Gerardo Alonso Schwarz, la Patagonia lidera el ranking nacional con anuncios de inversiones por un total de US$ 12.284 millones, traccionados principalmente por proyectos de shale oil y gas en Vaca Muerta. Esta región es también la principal generadora de empleo proyectado, con 35.564 nuevos puestos, donde tan solo un proyecto energético en Neuquén estima crear 19.000 empleos debido a su efecto multiplicador en servicios y construcción.
En segundo lugar se ubica la región de Cuyo, con inversiones por US$ 10.146 millones, donde la provincia de San Juan es protagonista por la minería de cobre y oro. En términos laborales, Cuyo proyecta la creación de 27.575 empleos, impulsados por la actividad minera y la industria alimenticia.
El NOA, por su parte, se posiciona en el tercer puesto en volumen de inversión con US$ 7.705 millones, fundamentado en la explotación de litio en Salta y Catamarca, aunque su generación de empleo directo es más moderada (11.150 puestos) en comparación con otras regiones.
Finalmente, el informe resalta el caso del NEA, que a pesar de tener el menor monto de inversión (US$ 2.658 millones), logra un alto impacto social con la proyección de 13.718 empleos, gracias a la fuerte incidencia de la forestoindustria en Corrientes.
En Región Centro + CABA y Buenos Aires, el panorama de inversiones se caracteriza por una alta diversificación de proyectos, alcanzando un total anunciado de US$ 5.198,79 millones. A diferencia de otras regiones donde la inversión se concentra en un solo recurso, este bloque distribuye sus capitales en una amplia gama de sectores que van desde la industria pesada hasta los servicios tecnológicos. En términos de impacto laboral, la región proyecta la creación de 17.460 nuevos puestos de trabajo. No obstante, el informe realiza una observación analítica relevante sobre la relación entre el capital invertido y el empleo generado: la zona requiere un volumen de inversión significativamente mayor para generar una base laboral similar a la de otras regiones.
El autor del informe enfatiza que la disparidad en la distribución de estos flujos de capital subraya la necesidad imperativa de políticas públicas locales que complementen los incentivos nacionales. Según el análisis, para que el impacto del RIGI sea efectivo en todo el territorio, las provincias y municipios deben enfocarse en el desarrollo de infraestructura logística y formación de talento humano, la creación de cadenas de proveedores locales, la desburocratización e incentivos fiscales vinculados al empleo, y la articulación inteligente de los tres niveles del Estado.
