Las autoridades de Uganda ordenaron el cierre de la frontera con la República Democrática del Congo, donde se reportan hasta 1.000 casos sospechosos de ébola y 220 muertes.
Las autoridades de Uganda ordenaron el cierre de la frontera “con efecto inmediato” con la República Democrática del Congo, donde se reportan hasta 1.000 casos sospechosos de un tipo raro de ébola que ya habría causado 220 muertes.
La medida, que va en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), subraya los crecientes temores de contagio en Uganda que, al igual que el Congo, tiene experiencia respondiendo a brotes de ébola, pero esta vez se detectó el virus Bundibugyo, para el que no hay medicamentos ni vacunas aprobados.
Un grupo de trabajo ugandés tomó la decisión de cerrar la frontera después de que se registró un aumento de trabajadores de salud ugandeses expuestos al virus por pacientes congoleños que cruzaron la frontera antes de que se declarara el brote, el 15 de mayo.
Sólo se permitirá cruzar la frontera en casos de emergencia, incluidos los relacionados con la respuesta al brote, carga o motivos de seguridad, dijo la doctora Diana Atwine, secretaria permanente del Ministerio de Salud de Uganda. Cualquier persona que ingrese desde el Congo en circunstancias de emergencia será puesta en aislamiento obligatorio durante 21 días.
El rastreo y el aislamiento de los contactos del ébola se consideran clave para detener la propagación de la enfermedad, que por lo general se manifiesta como fiebre hemorrágica. El virus se propaga a través del contacto cercano con los fluidos corporales de pacientes enfermos o fallecidos. Los expertos dicen que los trabajadores de salud y los familiares que cuidan a los pacientes enfrentan el mayor riesgo.
El número de casos sospechosos de ébola en el este del Congo se acerca a 1.000, con al menos 220 muertes sospechosas. El Ministerio de Salud indicó que se confirmaron 101 casos, y están investigando más de 3.000 posibles contactos.
La OMS desaconsejó el cierre de fronteras porque “empujan el movimiento de personas y bienes hacia cruces fronterizos informales que no están vigilados, aumentando así las probabilidades de propagación de la enfermedad”. La frontera entre Uganda y el Congo tiene más de 700 kilómetros de longitud y la cruzan numerosos senderos más allá de los puestos fronterizos.
