Un informe del Observatorio de las Creencias en Argentina (OCREAR) de la Universidad de Buenos Aires revela que el 22,4% de la población no tiene filiación religiosa, consolidándose como el segundo grupo del país. El catolicismo, con el 57,7%, sigue siendo mayoritario pero pierde centralidad, un fenómeno que también interpela a Santa Fe.
Un estudio elaborado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCREAR), dependiente del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires, indica que el 22,4% de la población argentina no se identifica con ninguna religión, lo que incluye a quienes se declaran sin religión, agnósticos y ateos. Este grupo se convierte en el segundo más numeroso del país, superando a todas las demás confesiones organizadas.
El catolicismo continúa siendo la religión predominante, con el 57,7% de adhesión, aunque la cifra representa una disminución significativa respecto del 90% registrado en el Censo Nacional de 1960. Los evangélicos, por su parte, representan el 17,4% de la población, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido observada desde hace varias décadas.
En la provincia de Santa Fe, la tradición católica sigue siendo fuerte. La ciudad capital es sede de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz y cuenta con una extensa red de parroquias, colegios confesionales y organizaciones vinculadas a la Iglesia. Celebraciones como la fiesta de Guadalupe convocan cada año a decenas de miles de fieles. No obstante, la reciente reforma de la Constitución Provincial eliminó al catolicismo como religión oficial en Santa Fe.
El informe señala que en el interior del país la identificación católica alcanza el 59,4%, frente al 54,2% del Área Metropolitana de Buenos Aires. Sin embargo, esta ventaja no revierte una tendencia de largo plazo marcada por la pérdida de centralidad de la Iglesia Católica en la construcción de identidades sociales.
Uno de los conceptos centrales del estudio es el de «creer sin pertenecer». Los investigadores advierten que el crecimiento de quienes no tienen filiación religiosa no implica necesariamente una desaparición de la espiritualidad, sino que muchas personas continúan sosteniendo creencias o prácticas trascendentes sin identificarse con una institución religiosa específica.
El trabajo identifica al recambio generacional como el principal motor del cambio. Entre los argentinos de 16 a 29 años, el 44,6% se identifica como católico y el 31% declara no tener filiación religiosa. Entre los mayores de 50 años, el catolicismo conserva una posición dominante con el 69%, mientras que solo el 12,6% afirma no pertenecer a ninguna religión.
El informe también detecta diferencias según el género. Las mujeres mantienen una vinculación más fuerte con las instituciones religiosas: el 19,3% se identifica con el evangelismo, frente al 15,2% de los hombres. En sentido inverso, el 25,7% de los hombres se declara sin filiación religiosa, contra el 18,8% de las mujeres.
Otro hallazgo relevante es la relación entre religión y posición social. Las iglesias evangélicas tienen una presencia particularmente importante en sectores con menor nivel educativo, donde alcanzan el 22,5% de adhesión. Por el contrario, la no filiación religiosa crece entre quienes poseen niveles educativos medios y altos, donde supera el 27%.
La conclusión principal del estudio es que Argentina atraviesa una reconfiguración profunda de su campo religioso, caracterizada por una mayor diversidad, una menor centralidad del catolicismo y una creciente diferenciación social de las formas de creer. Para Santa Fe, una ciudad atravesada históricamente por la tradición católica pero también por procesos de modernización educativa, científica y cultural, la investigación ofrece una fotografía de cómo cambian las identidades en el siglo XXI.
