El índice de producción industrial de Santa Fe creció un 3% interanual en marzo de 2026, la primera suba tras ocho meses de contracción. Pese a ello, el primer trimestre acumuló una caída del 6,9% frente al mismo período de 2025, según el Monitor del Sector Industrial del Centro de Estudios DEMOS.
La industria santafesina registró en marzo de 2026 un incremento interanual del 3% en su nivel de actividad, según el informe del Monitor del Sector Industrial elaborado por el Centro de Estudios DEMOS. Se trata de la primera suba tras ocho meses consecutivos de contracción. El índice desestacionalizado avanzó un 6,7% respecto de febrero del mismo año.
No obstante, el primer trimestre de 2026 acumuló una caída del 6,9% en comparación con el mismo período de 2025. El nivel de actividad se ubicó un 7% por debajo del registro de marzo de 2023.
Según el informe, la mejora de marzo obedece principalmente al bajo nivel de comparación anual e intermensual. La tendencia-ciclo sugiere que el piso podría estar consolidándose, aunque la recuperación depende de la dinámica de la demanda en los próximos meses. La trayectoria reciente muestra un patrón de alta volatilidad y ausencia de crecimiento sostenido.
A nivel nacional, el IPI manufacturero del INDEC muestra señales similares, con una recuperación que el informe califica como heterogénea y frágil.
En el frente externo, las exportaciones industriales reflejan una pérdida de competitividad: se reducen en términos de valor y disminuye la participación de las manufacturas de origen industrial en el total exportado, mientras crecen las de origen agropecuario. El complejo agroindustrial continúa como principal motor de la actividad, aunque su desempeño depende de factores exógenos como condiciones climáticas y precios internacionales.
En cuanto al empleo industrial en Santa Fe, el informe señala que se mantuvo relativamente estable en los primeros meses de 2026, sin la caída pronunciada que caracterizó a 2025. Sin embargo, persisten desde 2024 la reducción neta del número de empresas y la pérdida acumulada de poder adquisitivo.
La caída del nivel de actividad industrial se complementa con una reducción en su peso relativo dentro de la economía provincial, lo que evidencia un doble proceso de contracción: en términos absolutos y en su participación en la estructura productiva.
