El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se reunió con la selección de Irán tras el empate 2-2 ante Nueva Zelanda en el Mundial 2026, mientras el entrenador Amir Ghalenoei expresó su queja por las restricciones migratorias en Estados Unidos.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, visitó el vestuario de la selección de Irán después del empate 2 a 2 ante Nueva Zelanda, correspondiente al Grupo G del Mundial 2026, que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México. Durante el encuentro, Infantino mantuvo un diálogo con los jugadores y el cuerpo técnico, en medio del malestar del seleccionado por problemas migratorios en Estados Unidos.
Infantino elogió la respuesta del equipo, que igualó dos veces el marcador en su debut mundialista. «Están escribiendo historia y todo el mundo los está observando», afirmó el dirigente, quien también expresó: «Tu corazón por tu pueblo, tu familia y tus amigos. Eres más fuerte que cualquier cosa».
El entrenador de Irán, Amir Ghalenoei, trasladó a Infantino un reclamo por los inconvenientes que sufrió la delegación desde su llegada al torneo. Ghalenoei enumeró problemas logísticos, visas rechazadas a integrantes de la delegación y dificultades para instalar una base de trabajo estable. Sostuvo que Irán es «la selección más oprimida del Mundial» y pidió que la FIFA actúe para garantizar condiciones equitativas de competencia.
Varios miembros de la delegación no pudieron ingresar a Estados Unidos, y el plantel debió regresar de inmediato a México tras el partido. Irán estableció su base en Tijuana y afronta cada compromiso en territorio estadounidense bajo un esquema de traslados que genera incomodidad en el cuerpo técnico, según informaron fuentes del equipo.
El episodio puso el foco en las restricciones migratorias, los controles de ingreso y la relación entre la organización deportiva y las decisiones políticas de los países sede del Mundial 2026.
