Rosario atraviesa semanas de nubosidad constante y lloviznas, fenómeno que expertos vinculan a la llegada de El Niño. Especialistas en física y psiquiatría explican cómo la escasa exposición a la luz solar impacta en el sueño, la energía y las emociones.
Rosario y su zona registran desde hace semanas una persistente nubosidad, lloviznas y niebla, fenómeno que los meteorólogos asocian al desarrollo del fenómeno El Niño, que según pronósticos traería un último trimestre con lluvias y tormentas en la región. Ante este escenario, el diario La Capital consultó a especialistas para analizar los efectos de la falta de sol en la salud física y mental.
Rubén Piacentini, doctor en Física e investigador del Conicet en el Instituto de Física de Rosario, afirmó: “Sin dudas, los humanos somos parte e interactuamos en forma constante con el ambiente y eso impacta de distintas maneras”. Sobre el fenómeno climático, sostuvo: “Todo indica que El Niño se sentirá con intensidad este año: será importante”, y agregó que los días grises y húmedos actuales son un anticipo de lo que se espera para la primavera y parte del verano.
En paralelo, el municipio puso en marcha retroexcavadoras en zanjones de Circunvalación ante la inminente llegada de lluvias intensas. Piacentini consideró: “Es correcto que se accione en ese sentido” y enfatizó: “Informar a la población y prevenir es lo correcto”.
La médica psiquiatra Estefanía Niccia explicó que “la luz natural no solo nos permite ver, sino que es el principal sincronizador del reloj biológico humano”. Indicó que la disminución de la exposición al sol durante muchos días consecutivos puede “producir alteraciones en los ritmos circadianos, que repercuten sobre el sueño, la energía y la regulación emocional”.
Niccia señaló que “la luz solar cumple un papel fundamental en el sueño y otros mecanismos cerebrales relacionados con las emociones. Su falta en forma persistente puede generar modificaciones en la producción de serotonina y la actividad de otros neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo”. Aclaró que “no significa que uno o dos días grises provoquen una depresión”, pero que en personas predispuestas la menor exposición a la luz puede “favorecer o agravar los síntomas afectivos”.
La psiquiatra mencionó que existe respaldo científico a estas observaciones, citando una publicación de The Lancet de 1998 sobre el trastorno afectivo estacional, y los trabajos del biólogo Diego Golombek, del Conicet, quien “ha estudiado y comprobado cómo la exposición a la luz solar durante las primeras horas del día mejora la sincronización circadiana”.
Niccia concluyó que en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) “se habla sobre patrón estacional que se añade al diagnóstico de depresión mayor o trastorno bipolar”.
