La Municipalidad de Santa Fe informó sobre los montos de las sanciones, la falta de implementación del registro de usuarios y las dársenas exclusivas, mientras conductores relatan discrepancias en los trámites para recuperar sus vehículos.
Usar monopatín eléctrico en Santa Fe es una alternativa de movilidad en pleno crecimiento, pero también exige conocer una normativa rigurosa. Con sanciones que parten de los $323.000 por no llevar casco y el eventual traslado del rodado al Corralón Municipal, los usuarios se enfrentan a controles viales estrictos y a ciertos aspectos reglamentarios que aún aguardan su plena implementación.
Mientras la Municipalidad aclara los alcances de la Ordenanza N.º 12.755 y explica por qué aún no se implementó el registro de usuarios ni las dársenas exclusivas, vecinos sancionados relatan experiencias administrativas al intentar recuperar sus vehículos en el Corralón.
El Litoral consultó a la Dirección de Comunicación Pública y Relaciones Institucionales de la Municipalidad de Santa Fe para precisar cuánto cuestan las infracciones, qué establece la ordenanza vigente y cuáles son las experiencias de los conductores en la ciudad.
Montos de las sanciones y diferencias al retirar los vehículos
La fiscalización sobre los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) forma parte de los operativos de tránsito en la capital provincial. De acuerdo con la información brindada por la Municipalidad de Santa Fe, hoy la multa mínima por circular en monopatín eléctrico sin el casco es de $323.000. En el caso de faltas vinculadas al exceso de velocidad, el valor del pago voluntario se fija en $158.991.
A esta sanción económica se suma, en la mayoría de las intervenciones, la retención preventiva del rodado en el Corralón Municipal. Si bien el esquema oficial busca aportar certeza a los infractores, semanas atrás los testimonios recolectados por El Litoral daban cuenta de un escenario atravesado por la incertidumbre y marcadas discrepancias al momento de saldar las faltas y tramitar la restitución del vehículo:
“Me secuestraron el monopatín por circular sin casco. Me quisieron cobrar $350.000 para retirarlo, pero como la factura de compra estaba a nombre de mi pareja—ya que exigen presentar el comprobante de compra para constatar la titularidad— no me lo pudieron entregar. Al día siguiente fue él y le cobraron solamente algo de $30.000 para retirarlo, el motivo fue que ‘pasó una noche en el corralón’”, relató una vecina afectada.
Por su parte, otro usuario multado por la misma contravención señaló un costo diferente para saldar la falta: “Tuve que pagar algo de $300.000 para poder retirar mi monopatín secuestrado por circular sin casco”, indicó.
El Registro de Usuarios: por qué aún no se implementó
La Ordenanza N.º 12.755, que incorporó a los monopatines eléctricos al marco normativo de tránsito en la ciudad, establece en su Artículo 11 la creación de un Registro de Usuarios de Vehículos de Movilidad Personal. Según la norma, los propietarios deben inscribirse de manera gratuita para asentar sus datos personales y la información del rodado.
Sin embargo, desde la Municipalidad informaron a El Litoral que esta herramienta no se encuentra en funcionamiento actualmente. Al ser consultados sobre los motivos, explicaron: “La principal dificultad está vinculada con la identificación de los vehículos, dado que los monopatines eléctricos no son bienes registrables a nivel nacional y no cuentan con un dominio o patente que permita identificarlos de manera unívoca”.
En ese sentido, desde el Dirección de Comunicación Pública y Relaciones Institucionales de la MCSF aclararon que la gestión municipal “analiza la forma de dar cumplimiento a lo establecido por la ordenanza, contemplando un mecanismo que permita asociar de manera confiable los datos del usuario con el vehículo”.
Espacios de estacionamiento en la vía pública
El Artículo 8 de la misma normativa contempla la delimitación de espacios específicos en la vía pública para el estacionamiento ordenado de estos dispositivos.
Sobre este punto, las fuentes municipales indicaron que la medida continúa bajo evaluación técnica: “Es una cuestión que se evalúa en el marco de las políticas de ordenamiento vial y del espacio público. Por sus dimensiones, estos dispositivos pueden ser resguardados en los domicilios o lugares de destino, por lo que no necesariamente requieren espacios de estacionamiento en la vía pública”.
A ello se suma una limitación técnica: “Los sistemas de anclaje de los distintos monopatines no se encuentran estandarizados, por lo que cualquier eventual solución deberá contemplar aspectos vinculados con su fijación y seguridad”.
Requisitos exigidos por la ordenanza para circular
Más allá de los artículos que permanecen en proceso de reglamentación, las exigencias de seguridad y convivencia vial están plenamente operativas y sustentan los controles de tránsito. Para circular por la ciudad de Santa Fe, la Ordenanza N.º 12.755 determina lo siguiente:
- Casco protector obligatorio: es imprescindible para circular. La norma exige además que los comercios que vendan o alquilen estos vehículos los entreguen junto con el casco homologado.
- Velocidad máxima: el límite permitido es de 25 km/h.
- Edad mínima: se requiere tener al menos 16 años para conducir. El incumplimiento deriva en la retención del rodado.
- Prohibición en áreas peatonales: no se permite la circulación por veredas ni paseos peatonales.
- Capacidad unipersonal: solo puede viajar una persona por vehículo.
- Potencia del motor: la potencia máxima permitida es de 500 Watts (500 W).
Elementos de seguridad exigidos
- Sistema de frenos eficaz en las ruedas.
- Base de apoyo para los pies.
- Timbre o bocina utilizable en tránsito medio.
- Elementos reflectantes en el vehículo o en la indumentaria del conductor.
Desde el Municipio concluyeron que se estudian de manera permanente distintas alternativas para adaptar las políticas viales a los nuevos medios de transporte, con el objetivo de avanzar hacia una movilidad urbana más ordenada y segura. En este escenario, el cumplimiento de las normas básicas —especialmente el uso del casco— resulta determinante tanto para la seguridad vial como para evitar costosas sanciones administrativas.
