El ingreso de marcas chinas y vehículos electrificados al mercado argentino modifica la estructura de costos de las aseguradoras, que enfrentan dificultades logísticas y escasez de repuestos importados.
El mercado automotor argentino registra un cambio en la oferta de vehículos cero kilómetro con la incorporación de marcas importadas, principalmente de origen chino, y de modelos eléctricos e híbridos. Esta situación genera una reconfiguración en las estructuras de análisis de riesgo de las compañías de seguros locales, según informaron fuentes del sector.
Ismael Blasco, gerente de Automotores de La Segunda Seguros, explicó que “la presión sobre los precios o las tarifas no responde a la marca o al origen del vehículo por sí mismo, sino a la cadena de suministros”. Señaló que “la principal dificultad con varios de los modelos de marcas chinas reside en la escasez y los altos costos de sus repuestos importados, así como en las complicaciones logísticas para conseguirlos”.
En cuanto a los costos de seguro para estos vehículos, Blasco indicó que “con los vehículos chinos el costo total de reparación se ve afectado por los gastos operativos y de repuestos específicos de la importación”, mientras que “con los eléctricos e híbridos, hoy en día se aseguran bajo las mismas condiciones y cláusulas que los vehículos de combustión tradicionales”.
El ejecutivo agregó que “debido al alto costo de sus componentes, ya que la batería representa entre el 40% y el 60% del valor de la unidad, y a la mayor probabilidad de que un daño parcial derive en una destrucción total, la industria evalúa que a futuro podrían requerir primas o coberturas específicas más elevadas”.
Respecto a la disponibilidad de repuestos, Blasco reconoció que “existe una marcada dificultad logística y escasez de repuestos”, especialmente “en los modelos importados de origen chino y en componentes específicos de alta tensión para autos eléctricos”. Aclaró que “la problemática de la disponibilidad de repuestos, costos de fletes e incertidumbre en los tiempos de entrega afecta de manera transversal a diversos vehículos importados en el mercado local, indistintamente de si provienen de China o de otros orígenes”.
Para abordar esta situación, la empresa trabaja “en conjunto con el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) para capacitar a peritos y colaboradores en la reparación y diagnóstico de vehículos electrificados”, y busca “desarrollar una red de proveedores que cuente con equipamiento especializado para talleres certificados en Alta Tensión (Nivel 3)”.
Blasco también señaló que “la irrupción de estas nuevas tecnologías, concretamente los vehículos electrificados, impulsa una transformación profunda en el sector asegurador en varios frentes”. Sostuvo que “la regla tradicional que declara destrucción total cuando los daños superan el 80% del valor del auto queda obsoleta si una batería dañada equivale al 50% o 60% del valor del vehículo”.
En ese sentido, mencionó que las aseguradoras deben “adaptar el clausulado e incorporar herramientas digitales, como por ejemplo el State of Health, para medir la degradación real de las baterías”. Además, indicó que “el auxilio mecánico tradicional cambia drásticamente” y que “prácticas comunes como el puente de batería están prohibidas en un auto eléctrico”.
Finalmente, el gerente de Automotores de La Segunda Seguros sostuvo que “se deben contemplar riesgos inéditos, como incendios durante la recarga domiciliaria, manejo y cuarentena de baterías de litio siniestradas en depósitos de salvamento, y grises en materia de ciberseguridad”.
