Más de 250 compradores internacionales comenzaron este lunes la agenda comercial del encuentro que reúne a más de 1.000 empresas. Alimentos, lácteos, carnes y productos sin TACC estuvieron entre las búsquedas, mientras que las recorridas por plantas y establecimientos completarán el contacto durante la semana.
La primera jornada del Santa Fe Business Forum 2026 puso en marcha este lunes las rondas de negocios entre empresas argentinas y compradores internacionales que llegaron a Rosario para buscar nuevos proveedores y ampliar sus mercados. En las primeras horas de reuniones en la planta baja de la Estación Fluvial, a metros del Monumento a la Bandera, se generaron más de 900 contactos entre oferentes y compradores.
El encuentro, que llega a su tercera edición, se desarrolla hasta el viernes y reúne a más de 250 compradores internacionales y más de 1.000 empresas oferentes. La agenda prevé unas 6.000 reuniones individuales de 30 minutos durante toda la semana.
En las primeras mesas aparecieron algunos de los sectores tradicionales de la oferta exportadora santafesina: alimentos, carnes y lácteos, pero también productos vinculados con nuevas tendencias de consumo. Compradores de Brasil, Venezuela y Paraguay llegaron con búsquedas concretas de quesos, mozzarella, vinos, granos, harina de soja, aceite, harina de trigo, aceitunas, aceite de oliva y alimentos sin TACC. Pero eso fue solo una parte de los rubros y países que estuvieron representados en el amplio salón con vista al río Paraná.
La apuesta de la provincia es que esas reuniones sean el comienzo de relaciones comerciales que continúen después del foro. La modalidad es sencilla: cada encuentro dura unos 30 minutos, un tiempo para conocer el producto, evaluar precios y condiciones y, sobre todo, determinar si existe una oportunidad para seguir negociando. Una alarma electrónica notifica a todo el salón que los 30 minutos pasaron, pero las personas pueden seguir charlando hasta que lo necesiten.
Daniel Galaverna, director provincial de Exportaciones y responsable de la organización de las rondas, explicó a El Litoral que la selección de los compradores que pisaron Rosario este lunes comenzó en enero. El proceso partió de las necesidades planteadas por las distintas mesas productivas de la región y se complementó con información sobre los destinos a los que ya exportan las empresas santafesinas y los mercados que ofrecen nuevas oportunidades.
La convocatoria luego se canalizó a través de Cancillería, a donde llegaron más de 1.000 postulaciones de empresas compradoras. Cada una fue analizada para determinar su historial de importaciones, los productos que adquiría y los países de origen de sus proveedores. Con un sistema de semáforo terminaron licitando y dando pasaje y estadía a representantes de unas 250 empresas, un número un poco mayor a la edición del 2025.
“Los procesos de ventas son muy largos. Queremos ser un eslabón en ese conocerse que derive en la venta, ya sea en el principio, en el medio o en el cierre”, plantea Galaverna. Y es que según el funcionario, una empresa puede conocer a un potencial comprador en Rosario y volver a encontrárselo meses después en otro mercado antes de concretar una operación.
Por eso, el resultado de una ronda no se mide solamente por la firma de un contrato o la venta de un contenedor. En muchos casos, el primer objetivo es que vendedor y comprador se conozcan, intercambien información y acuerden los pasos siguientes. Sin embargo, Galaverna dijo que fruto de las dos ediciones del Santa Fe Forum anteriores se exportaron 35 millones de dólares.
Del poroto negro a la mozzarella
Ricardo Antonio Briceño Delgado llegó desde Venezuela en representación de Alisur Distribuciones. Es la primera vez que participa del Santa Fe Business Forum y su búsqueda comenzó por un producto específico: los granos.
La empresa ya importa desde Argentina poroto negro, maíz para cotufas y frijol rojo, pero pretende ampliar la cantidad de proveedores y sumar nuevos productos. Entre ellos aparecen harina de soja, aceite y harina de trigo.
El empresario venezolano destacó especialmente la competitividad del poroto negro argentino para su mercado. También señaló que durante este año mejoró el escenario para las importaciones hacia Venezuela, después de las dificultades que habían aparecido a mediados del año pasado.
Para los compradores de otros países, el precio aparece como una condición necesaria, pero no suficiente. También pesan la calidad, la regularidad del abastecimiento y la posibilidad de construir una relación comercial sostenida. Algo que siente Ronaldo Cardoso da Costa, de Bemais Supermercado, quien llegó por primera vez al foro desde Brasil. Su búsqueda está concentrada principalmente en quesos frescos, mozzarella y vinos, además de otros productos lácteos que puedan tener posibilidades en el mercado brasileño.
Los precios y la calidad son, según explicó, los dos aspectos que más llaman su atención de la producción argentina. Y no es que Brasil no tenga industria láctea o vitivinícola desarrollada –especialmente en São Paulo–, pero Cardoso da Costa considera que la Argentina conserva una ventaja vinculada a la trayectoria y la experiencia acumulada en esos sectores.
El empresario observó un cambio en la estrategia de algunas empresas argentinas: productores que antes vendían principalmente a importadores comenzaron a buscar una relación más directa con compradores y puntos de venta del exterior.
Cardoso da Costa tiene previsto, además, participar de las recorridas técnicas a la fábrica de La Cumbre. Estas visitas fueron diseñadas por el foro santafesino para que las empresas compradoras conozcan los espacios productivos y tengan una mirada más cercana al proceso que da origen al producto. El cálculo del gobierno es que durante miércoles y jueves se realicen visitas a 160 empresas en 60 localidades de 15 departamentos.
La experiencia de abrir un mercado
Entre las empresas argentinas que participaron de las primeras reuniones estuvo La Piamontesa. Ornella Giacosa, adscripta al directorio y responsable de Comercio Exterior y de parte de la agenda institucional de la compañía, participa por primera vez del Business Forum santafesino. Llegó con expectativas altas. Entre las reuniones que más interés le generaron están los compradores filipinos y brasileños.
La Piamontesa ya exporta y tiene una planta en Buenos Aires y otra en Córdoba. La logística es uno de los aspectos que deben considerar a la hora de trabajar con nuevos mercados, pero el desafío principal está en cumplir las condiciones que exige cada destino.
La compañía abrió hace aproximadamente un año el mercado filipino, después de que Argentina accediera a ese destino. Para Giacosa, esa experiencia muestra que exportar no consiste solamente en encontrar un comprador y enviarle un producto. “Estás representando no solamente a tu marca, sino a un país”, explicó a El Litoral.
Y es que los requisitos sanitarios y comerciales pueden ser diferentes en cada mercado. Hay destinos donde existe una apertura general y el proceso es más sencillo, mientras que otros, como China y Filipinas, tienen exigencias específicas para las plantas y los productos.
En esos casos, la calidad debe ser consistente y los compromisos asumidos con el comprador tienen que cumplirse. Un incumplimiento puede afectar no solamente a la empresa que cometió el error, sino a todo un sector si el mercado decide cerrar el acceso. Por eso, Giacosa considera que las relaciones comerciales deben construirse a largo plazo. Quien compra necesita saber que la empresa podrá sostener las condiciones acordadas y que el producto llegará con las características que fueron negociadas.
La ejecutiva también destacó el valor de conocer personalmente los mercados de destino. Para ella, una empresa puede tener desde Argentina una idea de cómo debe presentar un producto, pero viajar al país donde se consume permite entender por qué el comprador pide determinadas características. “Viendo cómo se recibe, por qué te piden cierta característica, por qué tiene que ser de ciertos kilos, cómo consumen ese producto, es la mejor manera que tenés de aprender”, explicó.
El crecimiento de los productos sin TACC
La búsqueda de quienes compran tampoco se limita a los alimentos tradicionales. Clara Centurión, de Montana SA, llegó desde Paraguay por tercera vez al Business Forum con una mirada puesta también en productos asociados a nuevas formas de consumo.
La empresa representa y distribuye alimentos en Asunción y el resto de Paraguay. El 80% de los productos que comercializa son fríos y congelados y el 20% restante corresponde a productos de almacén. Dentro de su oferta ya hay varias marcas argentinas.
Centurión señaló que en los últimos años creció en Paraguay la demanda de productos vinculados con una alimentación más saludable, especialmente aquellos sin gluten o sin TACC. Por eso, durante el foro buscó ampliar esa oferta en una ciudad como Rosario que desde hace más de una década ve multiplicarse los espacios de venta conocidos como “dietéticas”. “En Paraguay se está empezando mucho con el tema fit, sin gluten, y eso caracteriza lo que hay aquí”, explicó a El Litoral.
Su relación con la Argentina también le permite seguir la evolución de empresas que comenzaron como emprendimientos pequeños y fueron creciendo. Recordó sus primeras visitas a algunos negocios vinculados con este segmento y destacó que ahora puede encontrar una oferta mucho más desarrollada. La búsqueda de Montana incluye aceitunas y aceite de oliva, además de productos fríos y congelados. Centurión también mencionó el interés por presentaciones que puedan adaptarse al mercado paraguayo.
La relación comercial entre ambos países también se modificó en los últimos años. Según Centurión, el contexto actual volvió más competitivos algunos productos argentinos para los distribuidores paraguayos, algo que incrementó fuertemente el volumen de algunas compras para su empresa.
Exportar no es una salida inmediata a la crisis
El contexto económico de crisis también atraviesa las reuniones. Galaverna reconoce que muchas empresas llegan al foro porque el mercado interno está deprimido y necesitan buscar alternativas en el exterior, pero advierte que una exportación no funciona como una respuesta rápida a una caída de las ventas locales.
Entre una primera reunión y una operación concreta pueden pasar seis meses o más. El comprador debe analizar el producto, verificar su calidad, revisar el packaging, estudiar las regulaciones de su país y, en muchos casos, registrar la mercadería antes de avanzar con una compra.
Ese tiempo obliga a las empresas a pensar la internacionalización como una estrategia de mediano y largo plazo. “Si vos querés vender por necesidad de vender dentro de tres meses, no lo vas a hacer”, resumió Galaverna.
La apertura de nuevos mercados puede, en cambio, obligar a las compañías a mejorar sus procesos, su calidad, sus costos y su capacidad de producción.
Ese es uno de los objetivos de la tercera edición del Santa Fe Business Forum: que los contactos que comenzaron este lunes no terminen cuando se levanten las mesas de la Estación Fluvial. Los compradores seguirán con reuniones durante la semana y luego recorrerán empresas y establecimientos productivos. Para las firmas participantes, el verdadero resultado se conocerá más adelante, cuando esos primeros contactos puedan transformarse en pedidos, nuevos proveedores y relaciones comerciales estables.
