La actriz Luisana Lopilato protagoniza y produce “Pepita, La Pistolera”, dirigida por Lucía Puenzo. La película se estrenó en cines y aborda la vida de Margarita Di Tullio.
La actriz Luisana Lopilato protagoniza y produce “Pepita, La Pistolera”, dirigida por Lucía Puenzo. La película se estrenó en cines y aborda la vida de Margarita Di Tullio.
El filme, que se estrenó el pasado jueves en salas de cine, cuenta parte de la historia de Margarita Di Tullio (1948-2009), figura vinculada a la ciudad de Mar del Plata en la década de 1980. El elenco incluye a Claudio Tolcachir, Alberto Ajaka, Charo López, Marcelo Subiotto, Camila Peralta, Esteban Bigliardi y Gustavo Bassani.
Durante las entrevistas de promoción, el cantante Michael Bublé, esposo de Lopilato desde 2011, estuvo presente en la sala. La pareja tiene cuatro hijos y reside habitualmente en Canadá. Lopilato mantiene vínculo con su familia en Buenos Aires, donde viven sus padres y sus hermanos Darío y Daniela, también actores.
Declaraciones de Lopilato sobre el proceso de transformación
Consultada sobre cómo abordó el personaje, Lopilato afirmó: “Fue surgiendo en los ensayos. Una siempre empieza por más, hasta que empezás a sacar, probando. No soy ni física, ni estéticamente parecida a Margarita. Es un pedacito de la vida de esta mujer, nosotros armamos e hicimos nuestra propia Pepita”. Agregó: “En un momento pensé en ponerme una prótesis para parecer más gorda, pero lo desechamos. Fueron decisiones muy acertadas de la directora, porque una como actriz se embala y quiere todo”. Sostuvo que buscó que “Luisana desapareciera para ser Pepita” y que utilizó una prótesis bucal, vestuario y maquillaje para lograr la transformación.
Rol como productora ejecutiva
Sobre su participación como productora ejecutiva, Lopilato explicó: “Este proyecto lo busqué hace seis años. Tenía muchas ganas de contar una historia. A mí me gusta mirar películas de casos reales. Empecé a buscar casos reales en Argentina que no se habían hecho, de historias de mujeres empoderadas y ahí apareció Pepita, La Pistolera”. Relató que recopiló información, incluyendo recortes policiales, y que contactó a su representante. Descubrieron que los derechos pertenecían a Lucas Jinkis, a quien convocaron para sumar apoyos y financiar el proyecto. La dirección quedó a cargo de Lucía Puenzo. Lopilato declaró: “Sentí desde el primer momento que esta película tenía que ser dirigida por una mujer. Ella nos cuidó no sólo con la imagen de los cuerpos, los desnudos sino también en las escenas de violencia. Se convocó a una especialista en este tema”. Mencionó que la última obra que le había visto a Puenzo fue “La caída” y que consideró adecuado el clima de esa producción.
Contexto de la historia de Margarita Di Tullio
Lopilato sostuvo que el entorno familiar de Di Tullio pudo influir en su vida: “Creo que la marcó mucho. Hay gente que decide cambiar su destino y su futuro, pero otra no tanto. Fue su padre quien le enseñó a disparar y la mandaba a robar también, desde muy chica”. Describió que la película retrata la Mar del Plata de los años ochenta, con trabajadoras sexuales que morían diariamente. Señaló que en esa época se atribuían los crímenes a un supuesto “loco de la ruta”, aunque luego se determinó que los responsables eran miembros de la policía que intimidaban a las trabajadoras. Según Lopilato, Di Tullio creó un refugio para que las trabajadoras sexuales ejercieran sin riesgos y fue una mujer “muy querida”.
Temas de justicia y política
Al ser consultada sobre si le preocupaba abordar temas de justicia y complicidad política, Lopilato respondió: “No, porque nosotros contamos una ficción que es un pedacito de la vida de ella. Queríamos mostrar un poco lo que pasa hoy con las trabajadoras sexuales, que siguen luchando por sus derechos”. Añadió: “Pepita fue una mujer que se empoderó, agarró fuerza de donde no había y se hizo sola, en un mundo donde solo mandaban los hombres”. Afirmó que estos temas deben tratarse con respeto.
Experiencia de rodaje
Lopilato comentó que durante la filmación escuchó historias de trabajadoras sexuales reales que participaron en la película. Declaró: “Fue pesado, no hubo un día que no volvía a casa como cargada. Fueron entre quince y dieciocho horas de filmación”. Sobre los ensayos, señaló: “Hicimos diez días sin parar en la productora de Lucía, desde nueve de la mañana hasta las nueve de la noche. Ensayábamos todas las escenas como si fuera una obra de teatro”. La filmación duró nueve semanas, comenzando en Mar del Plata. Lopilato relató que los vecinos la reconocían en la calle y le expresaban su afecto: “Me gritaban en la calle: ‘Pepita, ¡vamos, corazón!’”.
Sobre el desafío de interpretar un mundo ajeno al suyo, afirmó: “Como actriz no tenía ninguna herramienta para decir: ‘esto lo conozco’. Tuve que soltar, dejarme llevar, escuchar, mirar y observar”. Destacó que escuchar las historias de las trabajadoras sexuales le permitió comprender su realidad y su fuerza.
Distribución y situación del cine
La película se exhibe actualmente en cines y luego estará disponible en Disney+. Lopilato expresó su preferencia por la exhibición en salas: “Para mí es muy importante que se vea en las salas de los cines, más con todo lo que está pasando ahora. Hay poco trabajo y el cine de a poco fue como desapareciendo”. Consideró que las plataformas de streaming abrieron una puerta internacional.
Vida en Canadá
Lopilato se refirió a la comunidad latina en Canadá: “Ahora en Canadá tenemos mucha gente de Latinoamérica, Perú, Chile, Argentina o México. Entregan más vibra, propia de los latinos”. Señaló que cuando llegó hace veinte años era poco común encontrar hispanohablantes, situación que cambió. Sobre los canadienses, declaró: “Todos los canadienses que conozco son muy buena gente, para nada fríos, tienen sentido del humor, se comprometen y son buenos amigos”. Añadió que suele organizar reuniones y que los canadienses son respetuosos, aunque a veces tímidos.
