El movimiento Ansar Allah de Yemen informó que expulsó a fuerzas respaldadas por Arabia Saudita de seis distritos en las provincias de Taiz y Hodeida. El portavoz Yahya Saree declaró que el estrecho sigue abierto a todas las compañías navieras excepto a las saudíes.
El movimiento hutí de Yemen, conocido como Ansar Allah, concretó este viernes una operación iniciada el pasado 3 de septiembre al tomar el control de la ciudad de Moka y la isla Mayyun en el estrecho de Bab el-Mandeb.
La disputa por este territorio se extiende desde julio pasado, cuando las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita, que sostiene desde hace años el apoyo al gobierno formal, se negaron al arribo de una aeronave iraní en territorio hutí.
El portavoz de los hutíes, Yahya Saree, afirmó este viernes que la ofensiva permitió expulsar a las fuerzas respaldadas por Riad de seis distritos de las provincias yemeníes de Taiz y Hodeida, en una zona de aproximadamente 5.400 kilómetros cuadrados.
Los hutíes lograron tomar Moka, Murad, y las islas Zuqar y Perim, otorgándoles el control del punto más angosto del estrecho. A este avance se suma el ataque al oleoducto Este-Oeste, principal vía de Arabia Saudita para evitar el estrecho de Ormuz.
El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, aclaró que «Bab al-Mandab sigue abierto a todas las compañías navieras excepto a las de Arabia Saudita. Las fuerzas que apoyan a Arabia Saudita han perdido el control de un área de 5.400 kilómetros cuadrados».
«Las operaciones militares continuarán hasta que Arabia Saudita levante el bloqueo sobre Yemen», agregó Sarea como condición.
Una bomba de tiempo
La primera salvedad bélica es que ha quedado en evidencia la fragilidad del acuerdo de La Meca y sus requerimientos luego de que Turquía y Pakistán desistieron de intervenir directamente.
A pesar de este aspecto y de una pasividad inicial de Estados Unidos, medios como Al Jazeera informaron que el comandante del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), el almirante Brad Cooper, se encuentra en Arabia Saudita para reuniones y coordinación.
La parcial no intervención estadounidense puede romperse ante la apertura de la «ventana Trump», el periodo del fin de semana en el cual Donald Trump frecuenta llevar a cabo operaciones militares de peso sin efectos en los mercados.
Dichos eventuales movimientos cuentan con potencial de que el estrecho y el mar Rojo albergan las costas de países de escaso renombre internacional, pero de un riesgo altísimo para la región.
De sur a norte, enfrente de la península Arábiga, en el Cuerno de África, se encuentra Somalia y la región separatista Somalilandia que recibió como primer reconocimiento internacional el de Israel.
Esta separación geográfica restringe la salida comercial directa de Etiopía al mar, que ya cuestiona la presencia de otros dos países en sus fronteras que poseen salida al mar Rojo: Eritrea y Djibouti. En este último coexisten bases militares de Estados Unidos, Francia, China, Japón e Italia, entre otros.
Hacia el norte, el otro que posee salida al mar Rojo es Sudán, país que atraviesa una guerra civil que ha forzado a casi 13 millones de personas a abandonar sus hogares desde abril de 2023. Por encima, Egipto, país que también sostiene relación tensa con Etiopía por una represa que limitaría la llegada de agua al norte de África.
La mirada de Argentina
Si se restringe completamente el paso por Bab el-Mandeb y se contabiliza la situación del estrecho de Hormuz, se llega a un tercio del total del petróleo del planeta en situación de riesgo. Todo sumado a la resquebrajada tensión entre España y Marruecos en aguas que brindan salida al Mediterráneo.
Allí es donde, mirando a largo plazo, la industria de los hidrocarburos de Argentina puede sacar al menos una pequeña tajada ante la sensación de un mercado «más seguro». Este mote encuentra un rival más que duro en Brasil y Canadá, países que en combinado proyectan para 2027 equiparar la producción saudí.
Según los datos del INDEC de esta semana, la producción minera creció 3,7% interanual en julio de 2026 y acumuló una suba de 7,7% en los primeros siete meses del año. En la categoría de petróleo crudo, el valor fue de 12,7% de variación interanual. En lo que respecta a la industria, el sector de la Refinación de petróleo subió 8,1% interanual.
En lo que refiere a impactos directos, el valor este viernes del petróleo Brent rondó los 104 dólares, luego de alcanzar 109 este jueves. El último mes subió más de un 17%.
