Josefina Stagnaro, oriunda de San Antonio de Areco, presenta dos garzas chiflonas y un huevo en su nido en la Bienal Homo Faber, que se celebra en Venecia hasta el 30 de septiembre. Las obras están confeccionadas con papel de antiguas guías de teléfono.
Dos garzas chiflonas y un huevo en su nido realizados por la artista argentina Josefina Stagnaro se exhiben en una instalación dentro de la Bienal Homo Faber, que se celebra en Venecia, Italia, hasta el 30 de septiembre. Las obras están confeccionadas íntegramente con papel obtenido de antiguas guías de teléfono.
Stagnaro es oriunda de San Antonio de Areco, localidad bonaerense ubicada a 113 kilómetros al norte de la ciudad de Buenos Aires. Es bióloga especializada en biología molecular y se define como artesana en papel o «Paper Artist».
«Soy artesana en papel: hago esculturas en papel que están inspiradas en la naturaleza. Eso es básicamente lo que hago. También soy bióloga: estudié biología molecular en Ciencias Exactas. Estuve en Berlín, ahí decidí definirme si seguía con la carrera con Biología o empezaba a dedicarme algo más al arte», declaró Stagnaro a Revista Ñ.
El cambio de actividad ocurrió en 2015, mientras realizaba un doctorado. «Tenía una beca del Conicet, trabajaba en el Instituto en Inmunología, Genética y Metabolismo en el Hospital de Clínicas», recordó.
Un viaje a Alemania significó el giro: «No me fui a Berlín a estudiar, sino con la idea de hacer algo: había dejado el doctorado en Argentina y de ahí pensaba si iba a hacer algún doctorado allá, en Berlín, o si comenzaba a hacer algo dedicado al arte, algún Máster que tuviera alguna intersección entre la biología y el arte. Eso era lo que estaba buscando», explicó.
Stagnaro señaló que el Máster quedó de lado y que su formación artística es autodidacta. «Aprendí a lo largo de los años: fui a una escuela municipal en San Antonio Areco donde tuve grandes maestros de arte en la primaria», indicó. «Tuve dos horas de Plástica o Arte, por semana (como le decían antes) durante nueve años. Es tanta dedicación horaria al taller de arte como ir a Lengua o Matemáticas», agregó.
La artista mencionó la influencia de su entorno familiar: su padre Gustavo y su hermano Juan Ginés son orfebres y trabajan en una platería en Areco. «Crecí en un taller de platería viendo a mi papá trabajar con las manos. Él era restaurador de muebles antes de que comenzara con la platería. En mi casa siempre se le dio mucha importancia: siempre estuvo presente el arte, la música, la arquitectura y el cine de una manera bastante intensa», afirmó.
Sobre los materiales, Stagnaro dijo: «En realidad, los materiales que más me gustan son: el metal, el hierro, la piedra, la madera y el papel. Obviamente, todos de origen natural». Y añadió: «Todavía no he aprendido a trabajar el resto, pero el papel siempre me gustó. El papel impreso me gusta desde muy chica, cuando tenía una mochila con recortes de papeles: juntaba mapas, folletos y recortaba revistas. Siempre me llamaba la atención, por eso coleccionaba papel impreso».
Sus primeros trabajos fueron por pedidos. En sus comienzos, participaba en una feria en Areco y confeccionaba pesebres de tela. «Ese fue el origen de mi trabajo mientras estaba estudiando. Lo hacía para Navidad, cuando tenía todo el verano por delante. O sea, tenía unos meses antes de las Fiestas, entonces, hacía unos pesebres de tela con una estructura de alambre por dentro, que es la misma que uso ahora. Pero antes hacía la Sagrada Familia, que era de tela, con figuras bastante humanoides: María, José y el niño Jesús. Luego, empecé a hacer por encargo los animales, ya con una estructura de alambre acompañando con tela, con unas capas de tela con tiras y con tiza y cola. Lo fui adaptando hasta que trasladé esa técnica a lo que hago hoy en día, que son animales con una estructura de alambre y muchas capas de papel con pegamento», detalló.
La técnica incluye el uso de papel sin pintar. «El papel que uso no lo pinto: es todo papel de libros, guías de teléfono, diccionarios, o aquellos libros que nadie va a leer y ni quiere leer, los que ya están desarmados y no se aceptan en las bibliotecas», sostuvo. Stagnaro recibe guías de teléfono o libros viejos de todo el país para crear sus obras, la mayoría inspiradas en el mundo animal.
«No pinto nada: uso la paleta de colores que me permite adaptar el animal que necesito. A veces está un poco limitado: no es que pinto un ave colorida, sino que uso el material como es. Trato de encontrar ilustraciones de enciclopedias, lo tengo limitado pero a mí me gusta usar esa paleta así natural del papel», aclaró.
El proceso creativo incluye la búsqueda de imágenes variadas. «No dibujo tanto, lo que hago es buscar muchas fotos cuando me interesa hacer algún animal en particular. Por ejemplo: la pata de una foto la junto con la cabeza de otra y así voy buscando una postura para que me quede bien la obra», explicó.
Stagnaro indicó que las primeras etapas de la pieza son flexibles. «A medida que vas añadiendo capas, ya no lo podés mover tanto, pero las primeras etapas me permiten hacerlo. Si dibujo el animal estático y luego lo voy modificando, le pongo la pata más para adelante o que mire hacia atrás. Me gusta que la pieza tenga mucho movimiento dentro de lo posible, que no parezca un animal embalsamado», reconoció.
Luego viene el moldeado. «Uso la menor cantidad de alambre, que o sea solo un alambre en la cabeza, en la cola mientras utilizo otro alambre para sujetar las patas del ave. Trato de usar lo mínimo y después empiezo a aplicar capas de papel con pegamento para darle la forma a la estructura de la obra. Cuando añadís muchas capas de papel, el mismo se pone como una piedra. Si está bien hecho el proceso, se puede tallar bien», afirmó.
«Todo el tiempo es prueba y error. Hay que tener mucha paciencia al principio. Como te decía, al ser tan flexible las primeras capas te permite poder corregir hasta que llega un momento en el que ya lamentablemente las proporciones están dadas, la postura ya está lograda y ya no se puede hacer mucha corrección. Por eso, las primeras etapas son las más lentas», añadió.
Stagnaro puede tardar un mes en diseñar una pieza desde su inicio hasta el final. La artista realiza obras por encargo y recibió la propuesta de participar en Homo Faber, la bienal de artesanías que se celebra hasta el 30 de septiembre en Venecia.
«Me contactó Luján Cambariere, su Craft Expert de este año para Latinoamérica. Yo no apliqué, me llamaron ellos. Fue toda una gran sorpresa», reveló.
Para Homo Faber preparó obras exclusivas. «Son dos garzas chiflonas típicas de América del Sur, en la provincia de Buenos Aires, de la zona del noreste de la provincia. Están todas hechas con papel y también con guías de teléfono, con ilustraciones de una enciclopedia. Todas llevan el papel original, no están pintadas. También hay un huevo en su nido. Fue una elección que hicieron ellos», señaló.
Las dos garzas miden 45 centímetros de altura y están expuestas en una instalación dentro de las 15 que hay en Homo Faber 2026. La instalación se llama ‘An Infinite Birdsong’, ubicada en un aviario diseñado por los organizadores de la bienal. Sus obras se pueden apreciar en su Instagram @josefinastagnaro.
La Homo Faber es una bienal artesanal que se celebra del 1 al 30 de septiembre en la isla de San Giorgio Maggiore, Venecia, Italia. Inspirada en Venecia y su relación con la luz, esta edición explora cómo la luz transforma los materiales y revela la belleza de los objetos hechos a mano. ‘An Infinite Birdsong’ es una de las quince experiencias inmersivas que forman parte de esta Bienal, cada una de ellas creando un recorrido a través de los sentidos. La dirección artística está a cargo de la artista y diseñadora británica Es Devlin.
El evento cuenta con 15 instalaciones inmersivas en espacios históricos, participan más de 500 artesanos provenientes de 70 países, con más 700 objetos hechos a mano exhibidos. Además de Josefina, también están Gabriela Horvat y Martín Bustamante, dos artistas argentinos que participaron juntos con una pieza en cerámica en la Bienal.
–¿Qué significa participar en Homo Faber?
«Para mí, es un sueño. Siempre quise ir a la Bienal de Venecia, que coincide con la Bienal de Homo Faber. Estaba dudando si venía o no este año. Cuando me llamaron para participar no lo dudé, es una oportunidad única. Conozco Venecia, estuve aquí varias veces porque tengo a mi familia viviendo cerca pero esta vez la viví como protagonista. Estar en el contexto de la Bienal, claro, siendo protagonista se vive muy distinto», afirmó la artista argentina.
Es la segunda exhibición que Stagnaro realiza por Europa, la primera, nada menos que en Homo Faber, en Venecia. La anterior había sido en Barcelona, con distintas piezas individuales que la artista argentina había dejado en una galería catalana.
En octubre, Stagnaro volverá al país para seguir diseñando piezas con su estilo artesanal, siempre con el papel impreso como material predilecto. «Trabajo a pedido y por suerte vivo de esto: estoy muy feliz y contenta, tengo un trabajo que considero que he soñado, que me costó mucho construir. Cambiar de camino fue algo muy difícil de hacer pero estoy muy contenta».
«Mi trabajo me encanta: tengo mi taller en San Antonio de Areco, La gente puede venir a visitarlo. De hecho, trabajo así: me llaman, vienen a visitarme, conocen como trabajo porque siempre tengo piezas en proceso y les muestro las hago. De ahí surgen los encargos basados en lo que sé hacer o algunas cosas nuevas que acordamos con el cliente», completó.
Tras la repercusión de sus garzas en su primera presentación en la bienal de Homo Faber, Josefina Stagnaro cuenta con varios pedidos para realizar más obras mientras diagrama cómo será su próximo año, con nuevas exhibiciones en el país y otros proyectos en carpeta en Europa.
