Carlos Hugo Martínez se encadenó este martes en la puerta de la obra social Iosfa, en España al 1500, para solicitar que su esposa Andrea Burgos reciba el tratamiento de quimioterapia indicado tras una cirugía por cáncer de mama. La obra social atraviesa una crisis que afecta a unos 3.700 afiliados en Rosario.
Carlos Hugo Martínez, suboficial retirado del Ejército Argentino, se encadenó este martes en la puerta de la obra social Iosfa, ubicada en España al 1500, para reclamar que su esposa Andrea Burgos reciba el tratamiento de quimioterapia prescrito tras una intervención quirúrgica por cáncer de mama.
Burgos recibió el diagnóstico el 22 de abril. Según relató Martínez, el médico Richard Quiroga indicó la necesidad de operarla y fijó la fecha para el 23 de julio. La intervención no se realizó en esa fecha debido a que el sanatorio donde iba a practicarse comunicó a la pareja que la obra social estaba cortada por falta de pagos.
Martínez se encadenó en varias oportunidades entre finales de julio y principios de agosto. El 20 de agosto recibió la aprobación del presupuesto y el 17 de septiembre se llevó a cabo la operación en el Sanatorio de la Mujer.
Tras la cirugía, Burgos debía comenzar la quimioterapia cada 21 días a partir del 17 de octubre. Martínez afirmó: «Mi esposa tenía que comenzar con las quimios cada 21 días el 17 de octubre, pero no tengo los medicamentos».
En declaraciones a LT8, el suboficial retirado sostuvo: «No me voy a rendir. La veo a Andrea muy deprimida, pero yo no me voy a rendir». Agregó: «No le debo nada a nadie en la obra social», en referencia a sus aportes desde 1971.
La obra social Iosfa atraviesa una crisis que comenzó en septiembre de 2025. En Rosario cuenta con aproximadamente 3.700 afiliados, entre efectivos del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, trabajadores del Estado y docentes del Liceo Aeronáutico Militar (LAM) de Funes.
El gobierno nacional anunció meses atrás el traspaso de los efectivos de Gendarmería y Prefectura Naval desde Iosfa a la prepaga Medicus. Con esa decisión, los afiliados de Iosfa se redujeron un 45% y la obra social mantuvo la deuda por las prestaciones utilizadas por los efectivos de las fuerzas de seguridad.
Alejandro Sortino, referente de ATE en Iosfa, había declarado a La Capital: «Una compañera tuvo que llevar a su hijo al médico por una apendicitis luego del fin de prestaciones y le facturaron 7.300 dólares porque es toda atención particular».
