Luego de quedar retenida en Río de Janeiro por una causa judicial vinculada a gestos racistas contra empleados de un bar de Ipanema, la abogada e influencer santiagueña Agostina Páez habló públicamente por primera vez. Con el documento retenido, una tobillera electrónica y la prohibición de salir de Brasil, la joven de 29 años relató cómo se desencadenó el episodio que se viralizó en redes sociales, reconoció que su reacción “fue un error” y aseguró atravesar horas de angustia y temor: “Estoy encerrada, con miedo”.
La voz de Agostina Páez apareció cuando el caso ya había cruzado fronteras. Después de la viralización de un video que la muestra realizando gestos racistas hacia empleados de un bar de Ipanema, en Río de Janeiro, la joven de 29 años habló públicamente por primera vez y describió el momento personal que atraviesa desde que quedó bajo la lupa de la Justicia brasileña. “Estoy encerrada, con miedo”, confesó en diálogo con el sitio digital santiagueño Info del Estero.
La abogada reconoció que su conducta “fue un error” y que “no debería haber reaccionado así”, al tiempo que aseguró sentirse “angustiada” por la situación judicial y por el impacto social que tuvo la difusión de las imágenes.
El episodio en Ipanema y la secuencia previa al video
Según el relato de la propia Páez, los hechos ocurrieron durante la noche del viernes, en un boliche ubicado en una calle de Ipanema, donde se encontraba junto a un grupo de amigas. Al momento de retirarse, luego de pagar con una billetera virtual, se produjo una discusión con los encargados del local.
“No nos dejaban ir. Nos habían recargado tragos y otras cosas a cada una, sin que los hayamos consumido o pedido”, explicó. De acuerdo con su versión, ante la situación decidieron quejarse y, aun así, abonar el total de la cuenta para poder retirarse.
La joven sostuvo que, tras el pago, los empleados comenzaron a burlarse del grupo. “Se tocaban sus partes íntimas como insinuando que algo nos iba a pasar, se reían mientras nos grababan”, afirmó. Fue en ese contexto —según su testimonio— cuando reaccionó con los gestos que luego quedarían registrados en video. “Ahí es que tengo esa reacción malísima. No debería haber reaccionado así. Estoy arrepentida”, insistió.
En las imágenes que circularon en redes sociales se la observa imitando a un mono, con gestos y sonidos asociados, mientras era retirada del lugar por sus amigas casi a los empujones. Se trata de un tipo de gesto que en el pasado ya generó repudio en el ámbito deportivo sudamericano y que en Brasil es considerado por ley una manifestación grave de racismo.
La citación, el abogado y las medidas cautelares
Páez relató que menos de 24 horas después del incidente recibió una citación judicial a través de WhatsApp. En un primer momento sospechó que podía tratarse de una estafa, pero decidió concurrir a una comisaría. “Me explicaron todo y contraté a un abogado aquí en Brasil que ya ha pedido las cámaras”, señaló.
Según indicó su defensor, el rápido accionar evitó que quedara detenida. Sin embargo, la Justicia brasileña avanzó con medidas cautelares: retención de su documento de identidad y colocación de una tobillera electrónica. La propia Páez explicó que “en Brasil es grave el delito de discriminación y racismo, por eso pasa todo esto”.
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El caso quedó en manos de la 11ª Delegación Policial de Rocinha, que solicitó las medidas para garantizar que la acusada permanezca en Brasil mientras avanza la investigación. La Policía Civil de Río de Janeiro analiza registros de cámaras de seguridad y testimonios para reconstruir con precisión lo ocurrido.
De acuerdo con la información difundida por medios locales como O’Globo y G1, el gerente del bar pidió que la mujer permaneciera en el lugar mientras se revisaban las imágenes. Tras confirmar lo sucedido, los responsables del local realizaron la denuncia ante la policía.
Las autoridades sostienen que Páez profirió gestos e insultos de contenido racial, incluyendo el uso de la palabra “mono”, considerada discriminatoria para la ley brasileña. La investigación se inscribe en una política de tolerancia cero en el país vecino frente a actos de racismo y discriminación.
“Borré mis redes por miedo”: el impacto personal
En su testimonio, la abogada santiagueña también hizo referencia al impacto emocional que tuvo la viralización del video. Aseguró que recibió insultos y amenazas, en su mayoría de usuarios brasileños, lo que la llevó a eliminar sus cuentas en redes sociales.
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“Estoy encerrada, con miedo”, reiteró, al describir el clima que atraviesa mientras permanece en Río de Janeiro, monitoreada electrónicamente y sin posibilidad de abandonar el país hasta que se resuelva su situación procesal.
La agencia de viajes que la trasladó a Brasil y para la cual Páez solía generar contenido como influencer difundió un comunicado en el que repudió lo ocurrido, se despegó públicamente de la abogada y anunció la baja de todo el material audiovisual realizado por ella.
Un apellido envuelto en polémicas previas
El apellido Páez ya venía ocupando un lugar central en la agenda mediática de Santiago del Estero desde hacía meses. Agostina es hija de Mariano Páez, un empresario local que permaneció detenido varias semanas tras una denuncia por violencia de género presentada por su pareja, la abogada de apellido Budán.
La Justicia santiagueña dispuso su detención y luego, ya en libertad, la colocación de una tobillera electrónica y una prohibición de acercamiento. El caso generó indignación cuando, pocos días después de su liberación y tras un reportaje televisivo en el que Budán relató entre lágrimas la violencia sufrida, ambos reaparecieron juntos en redes sociales anunciando una reconciliación y protagonizaron un accidente de tránsito en pleno centro de la capital provincial, al chocar su BMW contra otro vehículo.
En medio de ese contexto, Agostina Páez había grabado videos contra Budán, acusándola de hostigarla a ella y a su hermana. Ese material también se viralizó rápidamente en la provincia.
La causa en Brasil y lo que viene
La Justicia brasileña confirmó que la investigación continuará durante las próximas semanas. El Ministerio Público evalúa la posibilidad de avanzar con cargos formales por discriminación racial, lo que podría derivar en una causa penal de mayor gravedad.
Por el momento, Páez permanece bajo monitoreo electrónico, con el pasaporte retenido y sin autorización para salir de Brasil. La defensa no respondió a los pedidos de declaración de los medios, y hasta ahora no se informó sobre la existencia de antecedentes penales en su contra.
