La mujer sintió al mismo tiempo los mordiscones en un dedo de una pierna y cerca de la rodilla de la otra. La atendieron los guardavidas. Dijo que no gritó para no causar pánico en los otros bañistas. «Una desgracia con suerte», describió la situación, porque las heridas no fueron graves
Andrea suele entrenar, como otros tantos nadadores, en el corredor dispuesto para ese fin en la zona de la Rambla Catalunya y la playa de La Florida. Este martes, mientras practicaba, la mordió una palometa. Esos peces suelen estar cerca de la orilla del Paraná cuando las altas temperaturas mantienen caliente el agua del río en zonas de poca profundidad.
Las mordeduras fueron en las piernas, aunque no de gravedad. “Sentí el primer mordisco en el dedo gordo del pie derecho», dijo la mujer. Y al mismo tiempo, agregó, otra mordedura «en la rodilla de la pierna izquierda». Con consciencia de lo sucedido, dijo, no gritó ante el infortunio para no generar pánico en los otros bañistas. «Fue una desgracia con suerte», se consoló. Las primeras curaciones se las hicieron los guardavidas en el lugar.
«Estaba pasando cerca de un camalote», contó Andrea sobre las circunstancias. Y le puso contexto: «El río está creciendo y los trae y, se enredan en los boyados, hay que tratar de esquivarlos». Aclaró que no estaba parada en la orilla, donde es más probable que naden las palometas. Las mordeduras fueron mientras nadaba.
La mujer contó que fue su primer encuentro con palometas. «Es la primera vez en 20 años que me sucede, pero uno tiene experiencia de los otros al lado de uno y haciendo talleres y formaciones sobre el río», dijo. Sobre el después del ataque, relató: «Me acerqué todo lo que pude al boyado, donde hice pie, levanté el torpedo (salvavidas de plástico) y llamé a los guardavidas del puesto 3 de La Florida».
«No me arrancaron el pedazo (de carne), solo me clavaron los dientes, pero el golpe que te dan con las mandíbulas duele», describió lo sufrido. Y recordó que en los días de calor extremo hay que ser cuidadosos con el ingreso al río.
