Las hermanas Marull llegan a Rosario con su aclamada obra «Lo que el río hace»

“Lo que el río hace” está hace tiempo en boca de todos. Desde su estreno en 2022, lleva cuatro temporadas en el circuito porteño, una docena de premios y miles de espectadores. Los buenos comentarios sobre la obra escrita, dirigida y protagonizada por las hermanas rosarinas María y Paula Marull fluyen constantes como movilizados por una corriente.

Después de varios años en cartel, salen por primera vez de Buenos Aires para presentarse en Rosario con dos funciones: el viernes 6 de marzo a las 21 (agotada) y el sábado 7 de marzo a las 19 en el Teatro La Comedia (Mitre 954).

Las entradas se pueden adquirir en boletería o a través de la plataforma 1000Tickets. Suscriptores de Tarjeta de Beneficios La Capital tienen 20% descuento y acceso a sorteos exclusivos.

“Lo que el río hace” narra la historia de Amelia, una mujer desbordada, perdida entre objetos y obligaciones, con una montaña de exigencias que trata de escalar cada mañana. La muerte de su padre la obliga a volver a Esquina, Corrientes, el pueblo donde pasó su infancia: un escenario vacío donde nada es como lo recordaba; salvo el río, que la invitará a reconocerse en su reflejo o a sumergirse hasta tocar el fondo.

Amelia entonces se desdobla en las gemelas Marull para abrir una serie de interrogantes sobre el paso del tiempo, la identidad, el duelo: “¿Y si esa que fuimos existiera? ¿Si un día se nos presenta? ¿Si de tanto perseguirnos nos alcanza? ¿Qué haríamos con ella? ¿La reconoceríamos? ¿La abrazaríamos? ¿La ignoraríamos para poder seguir siendo quienes somos? ¿El tiempo que no vivimos está guardado para nosotros en alguna parte?”.

El elenco lo completan William Prociuk, Mónica Raiola, Mariano Saborido y Débora Zanolli. El mismísimo Antonio Tarragó Ros estuvo a cargo de la música original, puesta de sonido y hasta una voz en off.

Antes de su llegada a Rosario, María Marull dialogó con La Capital y habló de la emoción de venir al Teatro La Comedia (que durante su infancia fue propiedad de la familia del marido de su abuela), y la sorpresa sostenida por lo que la obra genera en la gente.

– ¿Cómo viven este momento de traer la obra a Rosario?

La verdad que estamos reentusiasmadas. Es la primera salida que tiene la obra fuera de Buenos Aires. Teníamos muchas ganas de ir a Rosario desde hace bastante, pero bueno, acá estamos haciendo muchas funciones por semana, entonces se complicaba un poco. Ahora preparamos una escenografía especial para poder viajar. Y la verdad que es muy emocionante para nosotras ir a Rosario, por lo que significa, porque sabemos que la sala va a estar llena de amigos, de gente que nos conoce mucho. La obra tiene una línea que habla mucho del padre de la protagonista, que tiene que tiene mucho que ver con nuestro papá también, y sabemos que también va a haber familiares y amigos que lo conocían mucho a él. Siempre compartir lo que uno hace con la gente cercana genera mucha ilusión, así que estamos muy contentas de poder ir. Todo el equipo, los actores también.

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– Además de la gente conocida, ya llenaron una función y hubo que agregar otra. Claramente la expectativa va más allá de los afectos.

Sí, sabemos que hay mucha gente que tiene ganas de ver la obra porque vienen acá y nos dicen: «Somos de Rosario, ¿cuándo van a ir? La quiero llevar a mi mamá”. También nos escriben muchísimo, o sea que sí, hay mucha expectativa. También la obra transcurre en el río, que es el mismo río, el Paraná. Creo que también hay expectativas por eso, por ahí hay también gente que vio el documental de la obra en Instagram, donde se ve un poco el backstage. Estamos muy contentas y agradecidas de que ya se haya llenado una función, y haber tenido que agregar otra el sábado.

– ¿Cómo sienten el presente de la obra después de haberla hecho varias temporadas, varios años? ¿Sienten que encontraron nuevos colores, nuevas texturas?

Sí, obvio, eso siempre pasa en el teatro. Siempre digo que la obra empieza cuando se estrena. Y se va asentando función a función, va cambiando, los actores se la van apropiando, se van apropiando de los personajes. Influye mucho lo que pasa con el público también, porque termina siendo un personaje más de la obra. Es un diálogo entre los actores y el público. Yo siento que en cada función la obra va creciendo. Si bien hace mucho que lo hacemos, en un punto yo siento que hace muy poco, no sé por qué. Ya hicimos cuatro temporadas, pero es una obra que disfrutamos mucho. Genera mucha risa, mucha emoción también. La pasamos muy bien nosotros el grupo de actores, por eso también las ganas de todos de ir a Rosario. Porque siempre salir con una obra es una experiencia hermosa, ver cómo es el público en otro lado, viajar, salir de tu casa. Es una experiencia más completa, grupal. Y el teatro es en grupo.

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Lo que el teatro hace

– ¿Qué les pasa también con acercar un poco al paisaje litoral donde transcurre?

La obra termina teniendo una temática universal, por más que transcurre en Esquina, Corrientes, que es un pueblo muy chiquito, donde se habla con el acento de allá y refiere mucho a cosas que ocurren ahí, como la Fiesta Nacional del Pacú, la pesca. La música la hizo Antonio Tarragó Ros que hizo un chamamé divino. Cuando estrenamos la obra nos preguntábamos qué iba a pasar con el público porque nos parecía todo muy personal, muy específico. Y nos sorprendió entender que hay temas universales y que la gente se identifica mucho y se los apropia, más allá de que no sean de Corrientes o que no sean cercanos al río. Por supuesto que cuando hay alguien se acerca más a la historia de las protagonistas de la obra, es un plus. La gente se encuentra más representada o se identifica más. En ese sentido, si bien la obra transcurre en Corrientes, tiene mucho del río. Rosario es una ciudad grande, donde quizás hay mucha más gente que llega de otros lugares a vivir, pero también hay gente que se va. Entonces, creo que ese tema también resuena mucho, el de irse del lugar de origen. Después, la obra habla de temas universales como el paso del tiempo, lo que uno deja atrás, adónde está el tiempo, cómo hacer para que el tiempo dure más. La obra es un viaje hacia el interior de cada uno, porque toca temas muy humanos. Pero bueno, va a ser una sorpresa ver qué pasa con el público rosarino.

– Decís que uno de los temas principales de la obra es el paso del tiempo. Pienso en cómo también eso resuena dentro de una propuesta teatral, que es en sí misma una intervención sobre el tiempo.

Por supuesto. Ya solo el hecho de apagar el celular y estar sentado dos horas en un lugar con muchas personas que no conocés, para mí ya te moviliza. Hoy en día todo es correr atrás de las cosas, todo es interrumpido permanentemente, todo tiene que ser corto porque si dura mucho ya se supone que la gente no lo va a querer ver. En ese sentido, el teatro es una invitación hermosa y necesaria a detener el tiempo, a parar y a observar y a sentir cosas. Para mí esta obra en particular es un viaje que el espectador hace con nosotras a Corrientes, a pescar, pero también hace un viaje interno, por su experiencia, por lo que vivió, por lo que dejó. La obra tiene mucho humor también, no es un golpe bajo ni nada por el estilo. Entonces la gente se divierte mucho, pero no deja de ser un viaje profundo. Y necesario, en esta época donde el tiempo está un poco amenazado por un montón de cosas y cuesta mucho estar en el presente, conectado con uno mismo. De eso también habla la obra, porque el personaje de Amelia está viviendo en Buenos Aires, y está enajenada con obligaciones, deudas, la hija. Y hace este viaje a Corrientes, a su pueblo de la infancia, al que pensaba ir y venir en el mismo día, pero al final termina siendo un una pausa, un viaje que le devuelve algo de ella, de su identidad y otro tiempo para conectarse con una parte de ella que había decidido o intentado borrar.

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– ¿Cómo fue la incorporación de Antonio Tarragó Ros a la obra?

A nosotras la música nos parece un ingrediente bastante necesario, no te digo imprescindible porque hay obras que no la tienen, pero nos gusta mucho la presencia musical en el teatro. El momento donde suena la música siento que ingresa un lenguaje que te lleva a otro lado sensorial. Entonces siempre pensamos en la música. Como esta obra nació en el Complejo Cultural San Martín, que es un teatro público, nos daba la posibilidad de sumar a este rol a alguien del campo musical. Y lo de Antonio se dio de una manera hermosa. El día que tuvimos con Paula la primera reunión en el teatro para ver si podíamos hacer algo ahí, que no sabíamos todavía qué era, nos encontramos de casualidad en la puerta a Antonio. Vimos que pasaba caminando por la puerta del teatro y lo paramos, lo choluleamos. Antonio es un gran autor y un gran músico. Su canciones están en nuestra historia, como “María va”, “Carito”, “El cielo del albañil”, que la habíamos usado en una obra de mi hermana Paula. Ahí lo conocimos y quedamos en contacto. En la pandemia le mandamos unos videos de obras nuestras y le encantaron. Entonces, se generó un vínculo con Antonio. Es hermoso tener un vínculo con él, lo recomiendo, porque no sabes lo que son los audios, son poesía, anécdotas. Además, nos hace acordar mucho a nuestro papá, su manera de ser, su humor. Cuando empezamos con esta obra, nos tiramos el lance de ofrecerle si quería hacer la música. Me acuerdo que tampoco había tanto dinero para ofrecer, pero él dijo que sí igual y fue un lujo. Un día nos mandó la melodía que se le había ocurrido, después entre los tres escribimos la letra. Para nosotras es un sueño poder tener en una de nuestras obras a un referente así, y aparte la canción es hermosa. Y él participa adentro de la obra con una voz en off. Él la verdad muy predispuesto, muy genio. Un lujo que el teatro nos dio. Y también está bueno que suene música de acá, música nacional, que suene chamamé en Buenos Aires. Ahí hay también algo muy de la identidad.

– Después de tantos años de hacer “Lo que el río hace”, ¿qué les sorprende todavía de la obra?

El público, la emoción del público, lo que nos cuentan. Que la gente la vea cuatro veces o más. Ese encuentro que se produce con el público a mí no me deja de asombrar y de parecer un milagro. No lo dejo de agradecer porque realmente es especial lo que la obra hace en la gente. No es en todos lo mismo, pero siento que la gente sale inspirada, agradecida, emocionada. Después se produce a la salida ese encuentro. Siempre nos quedamos charlando porque hay alguien que se queda a conversar, que te cuenta su historia, lo que le conmovió de la obra, o que después de ver la obra se fueron de viaje o tomaron una decisión. Estamos a las corridas todo el tiempo, por ahí tenés gente al lado que ni la mirás porque estás con tu celular con tu celular. Y acá pasa algo, la sensación de que la gente se abre en ese viaje, en esas horas que dura la obra, en ese tiempo detenido que es el teatro. Eso no me deja de sorprender, lo que causa la obra en el público.

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