En el programa “QR!”, de Canal E, el arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, explicó el alcance del documento difundido por la Comisión Permanente de la Iglesia Católica a 50 años del golpe de Estado de 1976. En diálogo con el conductor Pablo Caruso, y los periodistas Guido Bambini y José Amore, el referente eclesiástico remarcó que el texto busca articular memoria, presente y futuro, con una fuerte defensa de la democracia y los derechos.
“Hace memoria del 24 de marzo de 1976, de esos siete largos años de dictadura, y por eso dice ‘Nunca Más’, pero también quiere decir ‘siempre más’ a una democracia justa”, sostuvo Carrara. En ese sentido, planteó que el documento no solo recuerda el pasado, sino que propone una mirada crítica del presente y proyecta desafíos hacia adelante.
El arzobispo destacó que el texto pone en valor la Constitución Nacional y advierte que su cumplimiento pleno permitiría una sociedad más equitativa. También remarcó la necesidad de un Estado “inteligente y eficiente” que dialogue con los sectores más necesitados y dé respuestas concretas.
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En otro tramo de la entrevista, Carrara fue contundente frente a los discursos que proponen “dar vuelta la página” respecto del terrorismo de Estado. “No se puede olvidar tanto sufrimiento y dolor, porque el ser humano que pierde la memoria tiende a cometer los mismos errores”, afirmó, en línea con textos del papa Francisco en Fratelli Tutti.
Además, alertó sobre una creciente distancia social con los sectores más vulnerables. “La verdadera brecha que se ha agrandado es con los más frágiles, con los que no tienen trabajo, con los que están en la calle o padecen adicciones”, explicó.
Desde su rol en Cáritas Argentina, Carrara compartió datos de una escucha federal realizada en más de 1300 comunidades entre 2024 y 2025. Allí surgieron preocupaciones centrales como la falta de empleo, trabajos precarios que no alcanzan para vivir, el avance de las adicciones —incluida la ludopatía en adolescentes— y problemas de salud mental.
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También mencionó el impacto de emergencias como incendios e inundaciones, que golpean con más fuerza a los sectores vulnerables. “Las comunidades se preguntan cómo prepararse y qué pasa después de esas situaciones”, señaló.
En cuanto al crecimiento económico, puso en duda su impacto real en los barrios. “Puede ser que algunos sectores hayan crecido, pero en los que generan empleo, como pymes o construcción, se ha visto una caída”, advirtió.
Carrara definió la justicia social con ejemplos concretos: “Que un chico no tenga que ir a la escuela en el barro o que pueda comer en su casa con el trabajo de sus padres”. Y subrayó que el trabajo es el eje central de la cuestión social, ya que permite no solo subsistir, sino también desarrollar capacidades y aportar a la comunidad.
Sobre la elaboración del documento, explicó que hubo debate interno entre los obispos, pero finalmente se alcanzó un consenso unánime. “Fue un ejercicio de diálogo y escucha, con distintos puntos de vista”, indicó.
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Por último, al ser consultado sobre el impacto del texto en la sociedad, el arzobispo evitó colocarse en un lugar central, aunque valoró el interés en el debate. “La Iglesia es un actor más. A veces se escucha, a veces no. Pero cuando hay interés genuino, como en este programa, eso ya es valioso”, concluyó.
LB
