Según las últimas estadísticas oficiales, la población económicamente activa en el país pasó de 14.210.000 a 14.554.000 personas entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025. Este incremento se traduce en un alza de la tasa de actividad del 48,2% al 48,6%.
Un crecimiento con rostro mayor
Un análisis desagregado de los datos revela una distribución desigual del aumento según grupos etarios. La mayor expansión se concentró en las personas mayores de 65 años, donde la actividad creció un 11%. En contraste, entre los segmentos más jóvenes de la población, la participación en el mercado laboral mostró una tendencia decreciente.
Interpretaciones en debate
Desde el Gobierno nacional, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, destacó el dato como una señal positiva. En una comunicación oficial a través de redes sociales, argumentó que el aumento de la participación suele responder a una mejora en las condiciones laborales, lo que incentivaría a más personas a buscar empleo.
Sin embargo, voces del ámbito económico y social ofrecen una lectura diferente. Especialistas señalan que el fuerte crecimiento de la actividad entre jubilados podría estar vinculado a la necesidad de complementar ingresos fijos en un contexto inflacionario, más que a una expansión de oportunidades laborales atractivas para ese grupo.
El contexto detrás de los números
La tasa de actividad mide el porcentaje de personas en edad de trabajar que están empleadas o buscan activamente un empleo. Su incremento, por tanto, no distingue entre quienes se incorporan por oportunidad y quienes lo hacen por necesidad. Este matiz es central en el debate sobre la calidad del empleo que se está generando.
El fenómeno observado plantea interrogantes sobre la dinámica del mercado laboral argentino. La divergencia entre la evolución de la actividad en adultos mayores y en jóvenes sugiere que los factores que impulsan a cada grupo a buscar trabajo pueden ser radicalmente distintos, reflejando presiones económicas heterogéneas en la sociedad.
