El influencer santafesino Julián Serrano narró a través de sus redes sociales un episodio de inseguridad del que fue víctima el pasado sábado en el barrio de Parque Patricios, Ciudad de Buenos Aires. Según su relato, el hecho ocurrió mientras se dirigía a jugar un partido de fútbol con un grupo de amigos.
El momento del asalto
Serrano detalló que el robo se produjo cuando su automóvil quedó detenido detrás de un camión recolector de residuos. En ese momento, dos individuos se acercaron al vehículo. «Tuve una sensación extraña, como un presentimiento, y supe que algo malo iba a pasar», expresó el creador de contenido en su publicación.
Los delincuentes procedieron a romper uno de los vidrios laterales del auto y, bajo amenaza de muerte, exigieron que les entregara su teléfono móvil. «Me dijeron claramente que me matarían si no les daba el celular. En ese instante, evalué la situación y decidí entregarlo», relató Serrano, admitiendo que el miedo lo llevó a imaginar el peor desenlace.
Las consecuencias del incidente
Tras el asalto, uno de los atacantes huyó corriendo mientras otro lo esperaba en una motocicleta. A pesar del shock inicial, Serrano intentó continuar con sus planes y se dirigió al lugar pactado para el encuentro deportivo. Sin embargo, al llegar no encontró a sus amigos, lo que sumó frustración a la ya complicada jornada.
La falta de su dispositivo móvil, que funcionaba como GPS, complicó su regreso a casa. El influencer contó que, desorientado, terminó tomando rumbo hacia la zona de Ezeiza antes de poder reubicarse. «Sin ventanilla y con la noche cayendo, fue una situación muy difícil», afirmó.
La ayuda inesperada
En medio de la confusión, Serrano recibió asistencia de un taxista de avanzada edad que encontró en un estacionamiento. El hombre lo acompañó durante aproximadamente 45 minutos hasta que logró orientarse para retomar el camino correcto hacia su domicilio.
Secuelas y reflexiones
Una vez en su hogar, y como medida de precaución, el joven acudió a un centro médico para descartar lesiones en los ojos provocadas por los fragmentos de vidrio. Confirmó que su compañía de seguros cubrirá los daños materiales ocasionados a su vehículo.
«Es una situación tremendamente frustrante. Más allá de lo material, te deja una sensación de vulnerabilidad muy fuerte», concluyó Serrano en su relato, en el que agradeció no haber sufrido daños físicos mayores. El caso pone nuevamente en discusión la problemática de la seguridad en el espacio público.
