La economía de Estados Unidos experimentó un notable incremento en su productividad durante el año 2025, alcanzando una tasa del 2.7%, según análisis del Laboratorio de Economía e Inteligencia Artificial de la Universidad de Stanford. Esta cifra representa prácticamente el doble del registro de 2024 y supera significativamente el promedio anual de 1.4% observado en la década anterior.
Un cambio estructural en la economía
Expertos económicos señalan que este repunto marca una transición hacia una nueva fase de transformación estructural, particularmente a nivel microeconómico. Tras un período prolongado de inversión en activos intangibles, la inteligencia artificial comienza a mostrar impactos concretos en la eficiencia y la relación capital-trabajo. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se situó por encima del 4% en 2025, con un ajuste a 3.7% anual tras considerar la creación de más de 400,000 nuevos empleos.
Factores detrás del impulso productivo
El contexto en el que se produjo esta aceleración incluye modificaciones en la política fiscal y regulatoria. Durante el primer año del segundo mandato presidencial de Donald Trump, se implementó una reducción general de impuestos y procesos de desregulación que, según estimaciones, transfirieron recursos significativos al sector privado. Paralelamente, se observó un aumento en la confianza inversionista y en la adopción de nuevas tecnologías.
La Universidad de Stanford destaca que, aunque aproximadamente el 40% de la economía había incorporado intensivamente la IA para 2026, el ritmo de adopción sugiere que la totalidad de la industria y los servicios podrían estar reestructurados por esta tecnología en un plazo de tres años. El elemento crucial, según los investigadores, no es solo la adquisición de la tecnología, sino su aplicación efectiva por parte de los trabajadores.
La visión del «tecno-optimismo»
Este escenario se vincula con la filosofía del «tecno-optimismo» promovida desde Silicon Valley, que considera la innovación tecnológica como el motor fundamental del progreso material y la realización del potencial humano. Esta corriente de pensamiento, que ha ganado influencia en círculos políticos y empresariales, rechaza el estancamiento económico y promueve una visión de crecimiento continuo basado en la innovación.
Inversiones y perspectivas futuras
El año pasado, Estados Unidos atrajo inversiones globales por billones de dólares, con más de la mitad dirigida al desarrollo de infraestructura de inteligencia artificial. Las proyecciones económicas indican que, de mantenerse esta tendencia, el PIB estadounidense podría expandirse considerablemente en los próximos años, consolidando la posición del país en la economía global.
El fenómeno plantea interrogantes sobre el futuro del trabajo y la distribución de los beneficios de la productividad, temas que continúan en debate entre economistas, tecnólogos y responsables de políticas públicas.
