Un informe de la FULASP revela que el valor del pescado se multiplica hasta ocho veces desde el puerto al consumidor, atribuyendo el incremento principalmente a la intermediación.
Como ocurre cada año en la previa de Semana Santa, los precios del pescado vuelven a ubicarse en el centro de la escena, esta vez con aumentos que no se limitan al período de Pascuas. Un reciente informe de la Federación Unida de Logística y Abastecimiento de la Provincia de Santa Fe (FULASP) advierte que los aumentos actuales no se explican por el valor en origen, sino por la intermediación comercial.
El relevamiento, realizado entre el 10 y el 28 de marzo en 364 comercios de todo el país —incluyendo supermercados, autoservicios y pescaderías—, concluye que el precio que paga el consumidor final se multiplicó a niveles «abismales» respecto del valor del pescado en puerto, según pudo corroborar la Agencia Noticias Argentinas.
Según el estudio, el kilo de merluza fresca tiene un valor cercano a los $1.700 en puerto. Sin embargo, al ingresar al circuito mayorista asciende a unos $5.000, y finalmente llega al consumidor a un promedio de $14.000. Esto implica que el precio puede multiplicarse hasta ocho veces entre su origen y la venta final, con un incremento cercano al 723% dentro de la cadena comercial.
La relación actual —1 a 3 entre puerto y mayorista, y 1 a 8 entre puerto y consumidor— representa la mayor distorsión registrada en la última década. «El aumento en puerto explica apenas el 13% del precio final», afirmó Raúl Cereseto, quien apuntó directamente a la «especulación comercial» como principal causa.
El fenómeno no se limita a la merluza. Otros productos muestran subas igual de contundentes. Estos incrementos consolidan la tendencia de encarecimiento sostenido del pescado en el mercado interno.
