Un joven de 15 años, bajo condición de testigo protegido, brindó un relato que conecta los ataques ocurridos en marzo contra taxistas y un playero, señalando el pago a menores y la supuesta coordinación desde la cárcel.
La declaración de un adolescente de 15 años, quien admitió su participación en los homicidios del taxista Héctor Figueroa y el playero Bruno Bussanich a principios de marzo, ha proporcionado una secuencia que vincula cuatro crímenes contra trabajadores en la ciudad de Rosario. Su testimonio, que según las defensas fue obtenido bajo condiciones cuestionables, fue clave para la investigación fiscal que derivó en la imputación de cinco personas por organizar o coordinar los ataques.
Según lo expuesto en la audiencia judicial, al menos tres menores habrían sido utilizados para ejecutar los hechos, recibiendo pagos que oscilarían entre 200 mil y 400 mil pesos por cada encargo. Las iniciales DMG identifican al declarante, quien para los fiscales sería el nexo entre dos células implicadas. Una estaría bajo el mando de Alejandro Isaías «Chucky Monedita» Núñez, preso en la localidad de Piñero, y la otra vinculada a un preso federal, que podría ser Esteban Lindor Alvarado o Claudio «Morocho» Mansilla.
El relato del joven, que tiene tratamiento de testigo protegido, describe sin valoraciones los sucesos que paralizaron sectores de Rosario y provocaron protestas en servicios de transporte. Señaló que fue contactado a través de un adolescente de 16 años apodado «Matute», a quien los fiscales consideran el reclutador. «Matute» es hermano de Macarena Solange Muñoz, una de las imputadas junto a su pareja, Gustavo «Gusti» Márquez, por coordinar los ataques.
DMG detalló cómo se gestó el crimen de Héctor Figueroa, ocurrido la noche del 5 de marzo. Indicó que recibió la orden de Márquez y que, junto a otros dos menores, interceptó un taxi. El ataque incluyó el abandono de una carta con mensajes políticos dirigidos a las autoridades provinciales. El arma utilizada, una pistola Thunder, habría sido empleada también en otros hechos posteriores. Tras los disparos, el adolescente relató que recibió 4 mil pesos para trasladarse y se refugió en la casa de su novia.
Los fiscales Adrián Spelta, Patricio Saldutti y Franco Carbone son los responsables de la investigación que busca establecer la autoría intelectual y material de esta serie de ataques.
