Un proyecto para levantar una torre de 35 metros detrás de una casona patrimonial en Rosario genera posiciones encontradas entre autoridades, profesionales y vecinos, mientras un propietario defiende la iniciativa como única salida viable.
La posible construcción de un edificio de 11 pisos en un lote lindero a una casa con valor patrimonial, ubicada en Belgrano 548 de Rosario, continúa generando debate. El proyecto, que requiere una excepción a las normas de preservación que limitan la altura a 14,50 metros en la manzana 99 (cercana al Monumento Nacional a la Bandera), fue enviado por el Ejecutivo al Concejo Municipal para su tratamiento.
El Colegio de Arquitectura y Urbanismo Distrito 2, con sede en Rosario, fue una de las primeras entidades en objetar la iniciativa, argumentando que contradice las ordenanzas vigentes y podría sentar un precedente que debilite el régimen de protección del área. A esta postura se sumaron la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la UNR, el Centro Universitario Rosario de Investigaciones Urbanas y Regionales (Curdiur) y grupos de vecinos.
En respuesta, el intendente Pablo Javkin se refirió a los objetores como integrantes de un «club de defensores de las ruinas» durante un evento de la Cámara Argentina de la Construcción.
Recientemente, Luciano Aguero, miembro de la familia que ocupó la casona durante 65 años, se manifestó a favor del proyecto. Explicó que la estructura y fachada se conservarían, pero que la reconversión requiere levantar una torre en el fondo del lote. Aguero señaló que la vivienda ha sufrido intrusiones y se ha vuelto imposible de habitar, alquilar o vender, y que restaurarla implicaría una inversión exagerada. Para su familia, el proyecto representa una solución viable.
