Desde su inauguración, el primer hospital público veterinario de la ciudad ha brindado 1142 consultas, destacando casos de urgencia y la recuperación de un perro de 15 años llamado Negro.
Desde la inauguración de la primera etapa del hospital animal en avenida Francia 1940, donde está instalado el Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa), el primer efectivo público veterinario de la ciudad, se realizaron 1142 consultas a 744 caninos y 398 felinos. Si bien el espacio está destinado a la atención de casos urgentes y graves, se han abordado situaciones por fuera de este criterio.
“El espíritu del hospital es llegar a un nivel más complejo, un segundo nivel de atención con casos que requieran resolución quirúrgica o algún método complementario para llegar a un diagnóstico y de ahí seguir creciendo”, señaló Martino. De las más de mil atenciones brindadas desde la puesta en marcha del hospital, la mayoría de los animales recibidos sufrieron lesiones en el marco de siniestros viales o bien, en peleas con otros perros o gatos. “Estos casos son los que más tuvimos y otra urgencia muy frecuente es la de los gatos machos obstruidos, los que no pueden orinar y se terminan intoxicando”, detalló la médica veterinaria.
En este tipo de cuadros, los veterinarios se encuentran con fracturas, laceraciones en la piel o músculo y hemorragias. “El sábado, por ejemplo, recibimos un gatito cuyos tutores lo trajeron muy preocupados porque lo había atacado un perro y tenía el miembro posterior derecho todo fracturado. Pero cuando lo recibimos, lo pasamos como urgencia inmediatamente porque estaba respirando muy mal”, destacó.
La puesta en funcionamiento del hospital veterinario obedece a una política pública sanitaria en la que la calidad de vida animal es valiosa y debe ser cuidada. Este 29 de abril, Día del Animal, el “espíritu” del dispositivo cobra mayor relevancia: garantizar la salud de las mascotas es una forma adecuada de querer y respetar a los perros y gatos cercanos y bajo responsabilidad. Martino consideró que el amor a los animales se evidencia en las personas que se acercan al hospital preocupados por sus mascotas y buscando un remedio para sus dolencias.
En su memoria se apilan muchos perritos y gatitos atendidos, pero en lo que refiere a los recibidos en el Hospital, recordó al Negro. “Suponíamos que padecía una intoxicación porque llegó traído por sus tutores con una gastroenteritis hemorrágica. Negro es un perro geronte, de 15 años y no estaba nada bien”, sostuvo la profesional. “Le hicimos un análisis sanguíneo y los valores daban disparados para mal, los hepáticos, los renales, y las hemorragias que veíamos daban el peor pronóstico”, señaló. El perro fue internado en el hospital para ser monitoreado por los veterinarios quienes gracias a la metódica y sostenida atención, lograron revertir el cuadro. “Ahí está el viejito ya tranquilo y contento, para nosotros fue muy satisfactorio poder recuperarlo, estuvimos un par de días pendientes de él, pasándonos los partes de su estado”, añadió.
Patricia Breques, la dueña de Negro, exclamó al ser consultada: “Le estoy contando a todo el mundo lo bien que han atendido al Negrito y a nosotros, cómo se preocupan y le hacen seguimiento. Las veces que ha estado internado, lo han tratado con tanto amor y dedicación. Lo salvaron”.
El hospital municipal veterinario está abierto de lunes a viernes y fines de semana de 8 a 20, y los feriados de 8 a 14. Cuenta con tres clínicos por la mañana, a la tarde y en guardia. En tanto, en el quirófano hay dos veterinarios cirujanos por la mañana y dos por la tarde. Por cada equipo, existen al menos tres auxiliares. Su puesta en funcionamiento está destinada a las situaciones críticas, teniendo en cuenta que para consultas, vacunación, desparasitación y esterilizaciones la población debe acudir a los puntos fijos descentralizados.
Los servicios de urgencia son gratuitos para las personas que están inscriptas en el sistema de salud pública de la Municipalidad de Rosario, mientras que el resto de los ciudadanos que acudan deberán pagar un bono estipulado en 10 gabets, la unidad de medida que se utiliza para el cálculo de los derechos y tasas institucionales y los nomencladores de prestaciones veterinarias, que cuesta 1550 pesos. Cabe señalar que las mascotas atendidas deben ser llevadas por personas que se responsabilicen de las mismas. “Siempre decimos que la parte sanitaria está cubierta pero necesitamos que una persona siga con ese trabajo que es conjunto –advirtió e insistió– Desde la institución no hay ningún problema en hacerse cargo de la parte sanitaria, pero nos sería imposible estar guardería de todos los animales. Las personas que traigan sus animales tienen garantizada una atención de excelente calidad, pero no vamos a poder quedarnos como guardas o tutores de esos animales”. En este sentido, la directora hizo hincapié en la labor desarrollada con las protectoras de animales de la ciudad. “Estamos muy acostumbrados a trabajar con estas organizaciones, es el mejor trabajo que se hace. En el hospital se da la atención y después son las protectoras y protectores los que cuidan de los animales y les buscan hogar”.
