El Centro Científico Tecnológico de Rosario perdió 12 trabajadores entre enero y mayo de 2025. El director del Conicet local, Guillermo Labadié, atribuyó la situación a la caída del poder adquisitivo de los salarios y la falta de financiamiento para proyectos de investigación.
El director del Conicet Rosario, Guillermo Labadié, afirmó que entre enero y mayo de 2025 se registraron 12 bajas de personal en el Centro Científico Tecnológico ubicado en Ocampo y Esmeralda, en la ciudad de Rosario. Eso representa un promedio de dos renuncias por mes. Entre los desvinculados se contabilizaron seis investigadores, dos empleados de apoyo, dos becarios y dos contratados para tareas administrativas o de mantenimiento.
Labadié señaló que la pérdida de personal es parte de un proceso que comenzó en 2024. Ese año dejaron el organismo 33 personas, entre ellas 15 investigadores. En lo que va de 2025, la cifra asciende a 34, con siete investigadores y 21 becarios. En total, en los últimos dos años el Conicet Rosario registró 78 bajas.
El 69 % de las desvinculaciones correspondió a renuncias voluntarias. Labadié indicó que las causas principales son los bajos salarios y la falta de financiamiento para proyectos de investigación, lo que lleva a los trabajadores a buscar oportunidades en el sector privado o en el exterior. “Nuestros institutos de investigación tienen alrededor de entre 15 y 20 científicos, así que es como haber cerrado un par de institutos”, declaró.
El Conicet Rosario emplea a unas 800 personas distribuidas en 13 institutos de investigación, que dependen del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Labadié, quien asumió la dirección en marzo de 2024, es doctor y licenciado en química, y también se desempeña como vicedirector del Instituto de Química Rosario (IQUIR, Conicet-UNR).
El director explicó que el organismo enfrenta un recorte presupuestario y una caída del poder de compra de salarios y becas, estimada en un 40 %. Además, afirmó que las convocatorias para financiar proyectos de investigación se interrumpieron. La última convocatoria (número 23) fue cancelada tras sucesivas prórrogas, y la anterior (número 22) nunca recibió los fondos asignados. “Tenemos los edificios, la infraestructura y el personal, pero no tenemos recursos disponibles para comprar los descartables o los reactivos que usamos en los laboratorios”, sostuvo.
Labadié advirtió que la pérdida de recursos humanos afecta la producción de conocimiento a largo plazo. “Formar un investigador te lleva por lo menos cinco años de doctorado y tres de posdoctorado, eso son ocho o nueve años. Si esos procesos se cortan, volver a ponerlos en marcha lleva muchísimo tiempo”, indicó. Agregó que “los hallazgos de nuestras investigaciones tienen que ver con proyectos que se iniciaron cinco o seis años atrás, por eso el impacto de lo que se está haciendo ahora lo veremos en cinco o seis años”.
El director calificó la situación actual como inédita en la historia del organismo. “Hay una situación salarial muy mala y, por otro lado, no están dadas las condiciones mínimas para desarrollar el trabajo científico. Nunca, en otro momento, habíamos tenido esos dos problemas juntos”, subrayó.
