El balance oficial de los sismos del 24 de junio en el norte de Venezuela indica 1.719 fallecidos y más de 5.000 heridos. Las clases siguen suspendidas y la ayuda humanitaria enfrenta dificultades logísticas.
El pasado miércoles 24 de junio, dos terremotos consecutivos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudieron el norte de Venezuela, con epicentro cercano a la localidad costera de Morón. Según el balance oficial, se registraron 1.719 muertos y más de 5.000 heridos. Los efectos se concentraron en el estado de La Guaira y en barrios de Caracas como Altamira y Los Palos Grandes, donde edificios de hasta 22 pisos colapsaron.
Las clases permanecen suspendidas, los servicios básicos presentan interrupciones y el puente que conecta Caraballeda con el resto de La Guaira colapsó, lo que dificulta el ingreso de la ayuda humanitaria internacional. Equipos de rescate nacionales e internacionales trabajan en la remoción de escombros y la búsqueda de desaparecidos.
En los refugios provisorios, miles de familias esperan definiciones sobre su situación habitacional. La periodista venezolana Osmary, en declaraciones a El Litoral, afirmó: “La gente vive en la incertidumbre de no saber hasta cuándo va a estar aquí, cuál va a ser su siguiente paso luego de haber perdido total o parcialmente su vivienda”. También señaló que hay “mucho dolor, mucha tristeza, una tristeza colectiva incluso en zonas remotas a los lugares de la tragedia”.
Osmary agregó que, a pesar de la situación, se observan gestos de solidaridad comunitaria: “Te escriben un mensaje en el café para llevar o mensajes en paredes, en los carros, positivos como: ‘unidos somos más fuertes’, ‘nos vamos a recuperar’, ‘podemos con esto’. Y hay mucho interés por ayudar”.
Las réplicas continúan y la preocupación por las labores de rescate persiste. Osmary sostuvo: “Todavía hay mucha preocupación porque se aceleren las labores de rescate para ver si encuentran vida. Los que entregaron su casa (o la perdieron), quieren saber dónde van a vivir; los que tienen un familiar desaparecido, quieren encontrarlo; los que tienen a su familiar entre los escombros, lo quieren vivo o muerto”.
