Agentes federales estadounidenses secuestraron dispositivos electrónicos al presidente de la AFA y otros miembros de la delegación argentina antes de su regreso del Mundial 2026.
Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), entregó sus teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos a agentes del FBI antes de abordar el vuelo de regreso a la Argentina tras el Mundial 2026. El procedimiento se realizó en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York y también alcanzó a otros integrantes de la comitiva oficial que viajaba en el vuelo chárter rumbo a Buenos Aires.
Además de Tapia, fueron alcanzados por la investigación Pablo Toviggino, Diego Lucero y el empresario Javier Faroni, según documentación judicial difundida por medios argentinos. La Justicia de Estados Unidos citó a declarar al presidente de la AFA y le solicitó información vinculada a Tourprodenter LLC, empresa que figura como agente comercial exclusivo de la entidad para contratos internacionales.
La investigación está centrada en la estructura utilizada para administrar acuerdos de patrocinio, derechos de televisión y partidos amistosos de la Selección argentina en el exterior. Fiscales federales analizan movimientos financieros superiores a los 300 millones de dólares y buscan reconstruir el circuito de transferencias realizadas mediante cuentas bancarias y sociedades radicadas en Estados Unidos.
La pesquisa tomó impulso durante el Mundial 2026 y se nutrió de documentación obtenida en litigios comerciales iniciados por el empresario Guillermo Tofoni contra la AFA. Los investigadores analizan si algunas de las operaciones detectadas pueden configurar delitos contemplados por la legislación estadounidense. Por el momento, las actuaciones se encuentran en una etapa preliminar y no implican imputaciones penales contra los involucrados.
Además de los teléfonos celulares, agentes federales secuestraron computadoras y otros dispositivos electrónicos pertenecientes a integrantes de la delegación argentina. La medida provocó una demora en la partida del vuelo chárter que trasladó al plantel y a dirigentes desde Nueva York hacia el aeropuerto internacional de Ezeiza.
