El índice de morosidad en el sector privado llegó al 7,6% en mayo, impulsado por el endeudamiento familiar y las billeteras virtuales, de acuerdo con un informe del Centro de Economía Política Argentina.
La morosidad en el sector privado argentino alcanzó un 7,6% en mayo de 2025, el nivel más alto de los últimos veinte años, tras 19 meses consecutivos de aumento, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
El deterioro se concentra en los hogares: la morosidad bancaria en créditos familiares subió del 2,5% en octubre de 2024 al 12,3% en mayo de 2025. Los préstamos personales presentan una tasa de incumplimiento del 14,9% y las tarjetas de crédito del 12,5%, que en conjunto representan el 73% del saldo irregular.
En las fintech y billeteras virtuales, la mora pasó del 7,3% al 29,6% en el mismo período, superando el récord registrado durante la pandemia de COVID-19.
De acuerdo con datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), sobre un total de 20,9 millones de deudores, 5,8 millones se encuentran en situación de mora.
Por edades, casi 4 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 34 años son morosos. En la franja de hasta 24 años, la tasa de irregularidad es del 40,9%. La distribución por género es equitativa: 50,2% varones y 49,8% mujeres, aunque los varones se endeudan más con bancos y las mujeres con billeteras virtuales.
Las regiones de Cuyo y el NOA presentan los niveles más altos de incumplimiento. La Rioja (22,8%), San Luis (20,1%) y Catamarca (20,0%) encabezan el ranking, mientras que La Pampa (9,1%) y CABA (10,1%) registran los niveles más bajos.
La morosidad corporativa es del 3,0%, con tendencia ascendente. La construcción es el sector más afectado (7,0%), seguido por alojamiento y servicios de comida (6,9%) y actividades administrativas (5,5%).
El informe de CEPA sostiene que la causa estructural es la caída del salario real, que acumula una retracción de entre el 8,7% y el 18,7% desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El estudio afirma que el endeudamiento refleja “una insuficiencia de ingresos estructural y no consumos irresponsables”, agravada por tasas de interés reales elevadas y escaso control de riesgo por parte de las billeteras virtuales.
En contraste, el Gobierno atribuye la morosidad al “desconocimiento financiero”, a “gastos irresponsables” o a la especulación con una posible devaluación. El presidente del Banco Central, Alejandro Werning, afirmó que se iniciará un nuevo ciclo crediticio “más saludable y selectivo”.
