El gimnasta rosarino de 24 años competirá en septiembre en el Invencible Arena y vivirá los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 de una manera especial: en su ciudad y ante su gente.
Luca Alfieri tiene 24 años y hace casi dos décadas que la gimnasia artística forma parte de su vida. Entrena desde los 6 años en el Club Provincial de Rosario, a los 13 comenzó a integrar los seleccionados argentinos juveniles y actualmente forma parte del equipo mayor. En septiembre tendrá una competencia especial: los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, que se disputarán en su provincia y tendrán a la gimnasia artística como una de las disciplinas protagonistas del nuevo Invencible Arena de Rosario.
Los Juegos se desarrollarán del 12 al 26 de septiembre en Santa Fe, Rosario y Rafaela, con más de 4.000 atletas de 15 países y un programa de 43 deportes y 60 disciplinas. La gimnasia artística tendrá como escenario el Invencible Arena, en el Parque Independencia de Rosario.
Para Alfieri, la competencia representa mucho más que la posibilidad de presentarse ante el público local: “Los Juegos Suramericanos son como el inicio del ciclo olímpico”.
Para los atletas de alto rendimiento, competir con los mejores de Sudamérica permite medir el presente y saber dónde se está parado de cara a los próximos desafíos. “Poder competir con los mejores de Sudamérica es para ver dónde uno está parado para el siguiente paso. Por eso, hay que encararlo con mucha responsabilidad y expectativa”, agrega el rosarino.
La posibilidad de disputar los Juegos en su lugar de origen tiene un significado especial para el gimnasta. “Es un orgullo. Santa Fe es una provincia que aporta y apuesta muchísimo por el deporte de Argentina”, sostiene.
En Rosario, la gimnasia artística tendrá como escenario al Invencible Arena, un estadio multipropósito especialmente diseñado con medidas reglamentarias para las competencias de gimnasia. Durante los Juegos también será sede de gimnasia rítmica y gimnasia trampolín.
Para Alfieri, la construcción de este espacio puede marcar un antes y un después para la gimnasia provincial: “Promueve el desarrollo del deporte de una manera que sin eso es muy difícil, porque en Argentina corremos un poco con desventaja con el resto de los países con los que después competimos”.
El legado, además, no quedará solamente en la infraestructura. El equipamiento utilizado durante las competencias podrá continuar al servicio de deportistas y de las instituciones que desarrollan la actividad. “La compra de material para la competencia luego queda para deportistas actuales y de futuras generaciones”, destaca Alfieri.
Alfieri llega a los Juegos después de una temporada internacional que incluyó el bronce por equipos en el Panamericano de Panamá y participaciones en las Copas del Mundo Challenge de Bulgaria y Eslovenia. Como parte de su preparación, realizó una pretemporada en Italia, donde tuvo la posibilidad de entrenar con Gabriele Targhetta, uno de los especialistas internacionales en arzones que tiene como referencia.
Actualmente se especializa en arzones, barras paralelas y barra fija. Entrena seis días por semana, con doble turno, y a esa rutina suma trabajo con psicólogo y nutricionista, además del cuidado de la alimentación y el descanso. “Uno que elige el alto rendimiento ya tiene que hacer que sea tu estilo de vida”, explica. Y resume el proceso con una idea que atraviesa su carrera: “Todo el tiempo estamos en constante aprendizaje”.
Los Juegos también representan para Alfieri una oportunidad para que más personas se acerquen a una disciplina que, pese a su atractivo visual, muchas veces resulta difícil de interpretar para quienes no están familiarizados con ella. “Vivan su propio Juego Suramericano, conozcan los deportes que no conocen, acérquense a lo que desconocen. Anímense a venir, anímense a ver, anímense a preguntar lo que no conozcan, no tengan miedo”, invita.
Para el gimnasta, entender la disciplina cambia por completo la experiencia como espectador: “Hoy, a nivel general, se conoce, pero no se entiende. Cuando lo entendiste, la gimnasia te atrapa por la complejidad del deporte en sí”.
La gimnasia artística masculina todavía enfrenta algunos prejuicios en Argentina, donde históricamente la disciplina tuvo mayor visibilidad en su rama femenina. Para Alfieri, uno de los desafíos es que la gimnasia pueda ser una opción deportiva para chicos y chicas sin condicionamientos culturales. En ese camino, los referentes cumplen un papel importante. Entre ellos menciona especialmente a Nicolás “Colo” Córdoba, el último gimnasta argentino que compitió en unos Juegos Olímpicos, en Río 2016. “Fue gimnasta, amigo, compañero, entrenador, todos los roles. Me enseñó muchísimo, me marcó un camino muy importante. Para mí siempre fue de los mejores gimnastas, no solo por la técnica, sino por los valores que transmitía a la hora de entrar al gimnasio, tanto adentro como afuera”, recuerda.
En septiembre, Alfieri tendrá la oportunidad de competir nuevamente en Rosario, esta vez frente a su público y en un escenario que representa una nueva etapa para la gimnasia de la provincia. Después de años de entrenamiento y de una preparación que lo llevó a competir en distintos escenarios internacionales, los Juegos Suramericanos serán una nueva medida de su presente. Pero también, como él mismo los define, el comienzo de un nuevo ciclo hacia los próximos desafíos del alto rendimiento.
