La desarrolladora Fundar reformó el diseño de su edificio Alba, en Rosario, para reducir el consumo de energía en un 70%. Obtuvo la clasificación B y C en sus unidades, siendo el primer inmueble de la provincia con preetiquetado energético.
La empresa desarrolladora Fundar informó que su edificio Alba, ubicado en la zona norte de Rosario, será el primero de la ciudad y de la provincia de Santa Fe en contar con un preetiquetado de eficiencia energética. El proyecto, de 10 pisos, se encuentra en la intersección de Avenida Avellaneda y Don Orione y consta de 56 unidades de uno y dos dormitorios.
El sistema de etiquetado energético para viviendas en Rosario es voluntario y clasifica el desempeño energético de los inmuebles mediante una escala de letras que va de la A (la más eficiente) a la G (la menos eficiente). La ciudad se adhirió a la Ley Provincial 13.903 e incorporó esta herramienta a su Reglamento de Edificación.
Según informaron desde Fundar, las unidades de Alba obtuvieron clasificación B y C. La gerenta comercial de la empresa, Evelina Riva, declaró que el edificio ofrece “mayor confort y mayor calidad de vida desde el primer momento en que se habita”. Además, sostuvo que el uso eficiente de la energía incluye las áreas comunes, lo que abarata las expensas. “Intentamos mejorar el consumo con un mejor diseño en nuestras unidades para lograr un consumo más eficiente, es decir tener un ahorro energético y proteger los recursos pensando en las generaciones futuras”, afirmó.
Riva indicó que el consumo de energía, tanto en electricidad como en gas, es un 70% menor en comparación con unidades promedio. “Alba es un edificio innovador que eleva los estándares de la construcción, hace foco en la sustentabilidad y genera un valor agregado para los usuarios finales”, subrayó.
El arquitecto Fabián Ruiz, integrante del área técnica de la desarrolladora, explicó que el preetiquetado evalúa aspectos como la orientación del edificio, la envolvente térmica, las aislaciones, los materiales y los sistemas de climatización. Con esos datos, se estima el consumo energético de las viviendas y su nivel de confort.
Ruiz sostuvo que la herramienta no solo reduce el impacto ambiental, sino que también mejora la ecuación económica, ya que una vivienda más eficiente demanda menos energía para calefaccionarse, refrigerarse o iluminarse, lo que reduce los costos de funcionamiento a lo largo del tiempo. Además, la normativa provincial prevé beneficios impositivos según la categoría energética obtenida.
“Cuando decidimos avanzar con el preetiquetado, la obra ya estaba avanzada. Por lo cual, a través de un asesoramiento, fuimos elaborando soluciones que nos permitan lograr unidades con mayor confort térmico. Y lo conseguimos con mínimas mejoras”, explicó Ruiz.
El arquitecto detalló que, de las 56 unidades, 30 clasificaban como C y 26 como D al inicio. Con las reformas aplicadas, las 26 unidades que estaban en D lograron obtener la clasificación B. Las mejoras consistieron en la instalación de revoques térmicos aislantes, la utilización de hormigón de ladrillo celular y vidrios con control solar, entre otros materiales.
