Cuatro delincuentes ingresaron a una vivienda en Fisherton y redujeron a sus ocupantes, entre ellos un bebé de 11 meses. Los asaltantes huyeron con dinero, dispositivos electrónicos y otros objetos de valor. No se registraron heridos.
Agentes del Comando Radioeléctrico confirmaron este martes un robo ocurrido en una vivienda del barrio Fisherton, en la ciudad de Santa Fe. El hecho se produjo en un domicilio ubicado sobre González Sabathié al 7600, donde los ocupantes fueron sorprendidos por cuatro delincuentes que ingresaron al inmueble durante la madrugada.
Según el reporte policial, los asaltantes accedieron a la casa utilizando una llave de una puerta que da a la calle, sin forzar la entrada. Una vez dentro, redujeron a los moradores, entre ellos un bebé de 11 meses, y los maniataron. Los delincuentes amenazaron a la familia con un arma blanca para exigirles dinero en efectivo y también realizaron transferencias bancarias desde el teléfono móvil del padre del niño.
El hecho ocurrió alrededor de las 4:10 de la mañana. La dueña de la vivienda calculó que los asaltantes permanecieron en el lugar aproximadamente 40 minutos antes de huir con el botín. Durante el robo, los delincuentes cubrieron sus rostros con pasamontañas, capuchas o cuelleras para evitar ser identificados.
Los ocupantes de la vivienda eran la propietaria, su hija, su yerno y el bebé de 11 meses. El padre del niño dormía en un sillón de la planta baja, mientras que la madre y el bebé se encontraban en un dormitorio del nivel superior. La abuela del menor estaba en otra habitación de la planta baja.
Los delincuentes redujeron al padre del bebé al ingresar y luego subieron a revisar el resto de la casa, donde encontraron a la madre del niño. Más tarde advirtieron la presencia de la abuela. Según la propietaria, la banda no tenía información precisa sobre los movimientos de la familia, ya que pidieron las llaves de un automóvil que ya había sido vendido.
Los asaltantes se llevaron tres televisores, cuatro teléfonos celulares, una consola de videojuegos PlayStation y un anillo de oro que pertenecía a la abuela. Ninguna de las personas presentes requirió asistencia médica.
